La crisis de los populares
 

Rajoy pide un PP centrista que se adapte a la realidad y Aguirre rechaza cambios radicales

l El sector valenciano da por hecha la candidatura de Costa l Cascos aclara que no cuestiona el centrismo del partido y critica a los barones

28.05.2008 | 02:00
Jaime Mayor Oreja, Alberto Ruiz-Gallardón, Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y Rodrigo Rato, en una foto de archivo.
Jaime Mayor Oreja, Alberto Ruiz-Gallardón, Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y Rodrigo Rato, en una foto de archivo.

Madrid, Efe / E. P.

Mariano Rajoy destacó anoche que el PP debe poner énfasis en su papel de «partido de centro reformista», ya que así se ganaron por primera vez unas elecciones, y garantizó que así volverá a vencer en 2012. Mientras el líder nacional instó a amoldarse a la realidad, Esperanza Aguirre rechazó los «cambios radicales», durante una cena con motivo del primer aniversario de los comicios locales y autonómicos de 2007, a la que no asistió el alcalde madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón.


Rajoy dijo que su objetivo es que el PP salga del congreso «unido en torno a unas ideas y unos principios». Subrayó que el diálogo «es bueno con quien quiera hacerlo lealmente», y matizó que el PP tiene «experiencia» en ese sentido, ya que llegaron al Gobierno en 1996 «dialogando». «El diálogo no implica jamás renunciar a las ideas y a los principios», añadió.


El líder popular manifestó: «Yo tampoco quiero, Esperanza, un partido de etiquetas», pero el PP «tiene que ser simpático para la inmensa mayoría de los españoles. Ése es mi objetivo». Rajoy dijo que lo realmente importante es «la unidad en torno a unos principios» y abogó por un PP que «sepa adaptarse a las nuevas realidades».


En su intervención, Esperanza Aguirre advirtió de que «estamos en el buen camino y tenemos que seguir defendiendo nuestros valores sin hacer cambios radicales que nadie entendería». Llamó a no caer en las trampas de quienes nos han marginado en la última legislatura. «No dejemos que ellos distribuyan los carnés de antipáticos y simpáticos», añadió, para, a continuación, atacar duramente al Gobierno.


El ex ministro Juan Costa está ultimando la candidatura alternativa a la de Mariano Rajoy para arrebatarle la presidencia del PP, aseguraron ayer fuentes del sector valencianista del partido. Costa ha mantenido numerosas reuniones con militantes y dirigentes descontentos con la dirección, para sondear su opinión acerca de un cambio de liderazgo.


El PP de Valencia reprocha a Costa que no apoye la postura oficial del líder regional, Francisco Camps, que ha respaldado sin fisuras a Rajoy. Los populares de esta región temen además que la candidatura del ex ministro genere una fractura en el seno del partido en la comunidad.


Costa necesita 600 avales para su candidatura. Fuentes cercanas al entorno del presidente del PP expresaron su prevención acerca de Esperanza Aguirre, si bien dan por seguro que en ningún caso respaldaría a Costa. «De apoyar una candidatura, sería la suya propia», dijeron.


Otras fuentes del sector marianista tacharon de «candidatura fantasma» los rumores sobre una alternativa e hicieron hincapié en que el PP «no es sólo Madrid» y que el líder tiene apoyos sobrados en el resto de España.


Juan Costa guardó ayer silencio. «No voy a hacer ninguna declaración», dijo antes de eludir a los periodistas a la salida de la Cámara baja, donde pasó toda la tarde departiendo con algunos compañeros y hablando por teléfono. Su hermano Ricardo, secretario general del PP valenciano, aseguró que la ejecutiva regional apoyará a Rajoy, no va a cambiar, aunque Juan se presente.


Mientras, el ex vicepresidente Francisco Álvarez-Cascos aclaró que su enmienda a la ponencia política no cuestiona ninguna posición centrista del PP, explicando que pretende corregir una redacción imprecisa e inconexa, utilizando como alternativa unos textos que durante 18 años han unido a todo el partido.


«El centro es un espacio político que el PP tiene vocación de ocupar y con esa vocación estoy de acuerdo. Lo que yo he tratado de enmendar es la definición ideológica, no la vocación centrista del partido ni la decisión estratégica de ocupar el centro sociológico», dijo Cascos.


En cuanto a la enmienda que proponer suprimir el «comité autonómico», el político asturiano la justificó porque su concepción del PP es la de un partido nacional profundamente descentralizado y basado en la autonomía de las organizaciones regionales. Añadió que ese modelo «no debe ni puede quebrarse por una modificación tan sustancial del esquema de dirección en el que se da un poder injustificado a los presidentes autonómicos». Es la segunda vez en la que Cascos ataca el poder de los barones del PP.


Ayer a quien le tocó rajar fue a Alejandro Ballestero, quien atacó a Rajoy por su falta de liderazgo, denunció la ausencia de diálogo interno y reflexión tras la última derrota electoral y reclamó «un nuevo impulso» para el PP. «Hoy la lealtad no es el silencio. El silencio es peligroso», tras reprochar a al líder popular que las decisiones adoptadas desde el 9 de marzo han supuesto una «sangría» de votos y de «personas muy válidas».


«Tenemos un problema serio de liderazgo». Ballestero dijo que «éste es el momento del debate. No son los aplausos la mejor manera de analizar las derrotas. Si yo fuese Rajoy dedicaría mis esfuerzos a hacer que vuelvan María San Gil y José Antonio Ortega Lara», añadió. Los notables del partido guardaron ayer absoluto silencio.

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