Castellón
El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, se mostró ayer «completamente» convencido de que el proceso judicial abierto en el que ha sido imputado por un supuesto delito de cohecho «terminará muy pronto y, si Dios quiere, terminará muy bien».
Camps hizo estas declaraciones a su llegada a una cena arropado por varios de sus consellers, el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, y representantes de la economía, la política y la sociedad castellonense y valenciana.
«El proceso está abierto desde- hace más de un mes; en cuanto supe la llegada de los autos al tribunal me personé y, por lo tanto, éste es el paso siguiente», dijo Camps sobre la citación. «Por fin tengo la oportunidad de explicar en sede judicial exactamente lo que tengo que explicar», añadió en declaraciones a la agencia «Efe». Preguntado sobre si está tranquilo ante esta imputación, respondió: «Sí, claro».
Camps le dirá al juez que no hay «nada de nada» del delito de cohecho que se le atribuye. En diversas ocasiones señaló que tenía unas «ganas locas» de hablar en sede judicial y ayer mismo reiteró en la Cámara regional que no tiene «nada que ocultar». Por sexta vez consecutiva la oposición le preguntó sobre su relación con la red de corrupción y los trajes. Desde que se hizo pública su condición de implicado el 19 de febrero, Camps dijo que el auto del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en el que se le acusaba de adquirir trajes por 12.783 euros pagados por la empresa Orange Market no se ajustaba a la realidad. En aquella ocasión afirmó que se enteró a la seis de la mañana.