Madrid / Oviedo
Aficionado a la escalada y a los deportes de riesgo, el dimisionario tesorero del PP, Luis Bárcenas, se enfrenta a su reto más difícil: probar su inocencia en la investigación que cursa el Tribunal Supremo, y tendrá que hacerlo ya fuera del cargo, que ocupaba desde hacía cinco años.
Al presentar su dimisión de forma temporal Bárcenas dio ayer el paso que muchos en el PP temían que se produjera, convencidos, como estaban, de que era inocente. Aunque también había dirigentes que esperaban esta decisión para evitar más daño al partido, informa «Efe».
Consciente de que su respaldo se agrietaba, el hasta ahora tesorero optó por contratar un equipo propio de abogados, liderados por el prestigioso letrado ovetense Miguel Bajo, y a un asesor de relaciones con los medios de comunicación.
Trabajador de despacho siempre alejado de la primera línea, este senador por Cantabria, con la que tiene pocos vínculos, se había convertido estos días en el hombre del que más se ha hablado en los últimos meses. Nacido en Huelva, a punto de cumplir 53 años, casado y padre de dos hijos, Luis Bárcenas Gutiérrez es licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE).
Entró en la contabilidad del PP hace 28 años de la mano del entonces tesorero, Álvaro Lapuerta, su mentor, y en 2004, tras ser gerente durante todo este tiempo, Rajoy le nombra tesorero. Es el año en que el líder popular, por recomendación de Lapuerta, rompe todo vínculo con el grupo de empresas de Francisco Correa, quien desde primeros de los noventa se encargaba de los actos del PP.
Quienes le conocen describen a Bárcenas como un hombre testarudo pero afable, a quien, pese a su tozudez, le gusta escuchar las consultas de sus compañeros. Le encanta vestir bien, corte clásico. Esa pose de «dandy» hizo que algunos compañeros más jóvenes le vieran como «un tipo chapado a la antigua».
En cinco años Bárcenas ha cuadruplicado su patrimonio (en 2007 declaró 2,5 millones con un sueldo de 225.000 euros anuales. En el PP muchos se molestan al conocer que el tesorero iba al Kilimanjaro y que disfrutó de un safari de lujo por África, regalo de Correa. Bárcenas hacía viajes semanales con un coste de 15.000 euros. Amante del esquí de riesgo y de la escalada, Bárcenas iba los fines de semana a Baqueira a esquiar si no viajaba al extranjero en busca cumbres.
El «caso Gürtel» le ha hecho mella: en los últimos meses ha adelgazado 17 kilos. La investigación del Supremo es la montaña más alta que Bárcenas tendrá que escalar, y tendrá que hacerlo solo, y ya sin ser tesorero del PP.