Madrid
El atentado de ETA en Burgos suscitó ayer una reacción unánime de condena y una reafirmación de la unidad de los partidos democráticos, que han advertido a los terroristas de que nunca conseguirán con las armas objetivos políticos.
El presidente Zapatero, quien mantuvo informado al Rey, expresó su respaldo a la Guardia Civil y aseguró que los autores de esa acción terrorista estarán pronto en la cárcel y que se trabaja para reducir la violencia a la mínima expresión. El vicepresidente Manuel Chaves afirmó que «ETA ha ido a buscar una matanza totalmente indiscriminada».
Mariano Rajoy expresó su «solidaridad» y «afecto» a la Guardia Civil, primer objetivo de este atentado criminal, y por extensión a todas las fuerzas de seguridad «cuyo esfuerzo y sacrificio garantizan la libertad de los españoles». El PP dijo que el destino de ETA es dejar las armas e ir a la cárcel.
El lendakari Patxi López dijo que la banda «ha intentado cometer una gran barbarie, y contra eso nos tiene que encontrar fuertes y, sobre todo, unidos». La izquierda aberzale aseguró que el atentado de Burgos demuestra que la derrota policial de ETA es «una quimera».
El Gobierno asturiano condenó ayer el atentado, que «da muestra una vez más de la cobardía de los terroristas». Desde el PP, Ovidio Sánchez manifestó su solidaridad y firme apoyo a la Guardia Civil en unos «difíciles momentos» por su tenaz empeño en defensa de «la vida y la libertad», mientras que IU destacó que ETA «vive sus momentos finales». La Federación Asturiana de Concejos expresó su apoyo a los heridos.