Burgos, Agencias
Vecinos de la casa cuartel de Burgos arrasada por el coche bomba de ETA aseguraron ayer que el hecho de que muchas personas estén de vacaciones ha evitado algo mucho peor. Según fuentes de la Guardia Civil, en esta residencia viven unas noventa familias, aunque ahora estaba ocupada por unas cincuenta, ya que el resto está de veraneo. Entre los heridos que necesitaron atención médica había dos embarazadas y seis niños.
Eran las cuatro de la madrugada cuando un joven de unos 14 años, hijo de un guardia civil, se despertó al escuchar un «fuerte golpe», al bajar de la cama vio que faltaba parte de un muro del edificio y parte del suelo, y se palpó pensando que le había pasado algo, sólo tenía un leve arañazo en la cara.
La zona fue escenario de niños llorando debido al susto y de otras escenas de pánico. Desde la calle se puede ver el interior de las viviendas, entre ellas, un salón y una habitación infantil de un piso cuyos habitantes se encontraban de vacaciones. Los vecinos de los edificios aledaños calificaron la situación de «infierno indescriptible».
«Fue horrible, como un infierno, el ruido me despertó, no sabíamos qué hacer, todo era un caos», relató una anciana que se encontraba en su domicilio en el momento de la deflagración. Los vecinos abandonaron sus casas y bajaron a la calle, desde donde algunos fueron trasladados a la Residencia de Oficiales de la Policía, ya que, como explicó uno, «había cristales por todas las partes y el humo entraba por las ventanas».
Otro ciudadano de la avenida del Cid, ubicada en la parte trasera de la casa cuartel, lugar donde estalló el coche bomba, dijo que los cristales cayeron sobre la cama, ya que las ventanas estaban abiertas por el calor. «Pensé que era un trueno, me asomé y todo eran sirenas, humo y gente corriendo, fue una situación horrible», aseveró Cristina entre lágrimas.
En su visita a la casa cuartel, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que este atentado «horrendo buscaba víctimas mortales, estaba dirigido no sólo contra la Guardia Civil, sino también contra sus familias, lo que es adicionalmente canalla». «Nos enfrentamos a una banda de asesinos salvajes y enloquecidos, eso no los hace más fuertes, pero sí más peligrosos», añadió.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), mayoritaria en el instituto armado, exigió al Ministerio del Interior que revise y mejore con urgencia los planes y protocolos de seguridad de las casas cuartel para que «dejen ser un blanco operativo» para los terroristas. También la Asociación Unificada de Militares pidió reforzar la seguridad.