La segunda bomba que ETA puso en Calvià (Mallorca) se encontraba bajo el asiento del copiloto y fue detonada por los artificieros, poco tiempo después del estallido del primer artefacto. Su peso era de unos tres kilos y apenas tenía diferencias con la que causó la muerte de los dos guardias civiles. Mientras, la banda podría disponer de un informante en Mallorca. Se trata de quien pasó a los autores del atentado de la pasada semana datos minuciosos sobre el cuartel de Palmanova. Por otra parte, el Tribunal Supremo de Venezuela denegó la extradición del etarra Ignacio Echeverría por haber prescrito el delito de asesinato por el que se le acusaba desde España.