Madrid / Oviedo
La reciente oleada de atentados de ETA en Burgos y Mallorca -saldados con la muerte de dos guardias civiles en la isla balear y con la destrucción de la casa cuartel de la Guardia Civil en la ciudad castellana- han extremado las medidas de alerta de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que intensifican los controles en la capital de España en busca de etarras que estarían intentando reconstruir el «comando Madrid», según informaron ayer fuentes de la lucha antiterrorista.
La presencia policial en las calles madrileñas se ha reforzado de modo significativo en los últimos días, en el marco de la que se conoce como «operación Norte», reedición del despliegue efectuado el pasado mes de febrero. Las acciones policiales persiguen localizar tanto a etarras legales (no fichados), que son los que más tiempo tendrían para montar la infraestructura que necesita un comando, como a etarras liberados (fichados y a sueldo), que podrían llegar desde Francia en viaje relámpago con la intención de cometer un atentado y regresar al país vecino.
Por otra parte, la Policía trasladó ayer desde Francia a Said Rehou, sobre el que pesa orden de búsqueda y captura dictada por el juez Garzón en 2004 en el marco de la «operación Nova» contra el yihadismo. Según la Policía, Rehou (Casablanca, 1982), formó parte de una célula creada en 2002 para hacer la «yihad» en Marruecos, España y otros países, y albergó en su casa a extremistas vinculados al 11-M.