El ministro de Fomento, José Blanco, reconoció ayer que el apagón registrado el fin de semana en la terminal T-4 del aeropuerto de Madrid-Barajas «no fue grave, pero sí preocupante» porque se trata de un fallo que no puede producirse en un aeropuerto nuevo, en el que «todo debe funcionar a la perfección».
También señaló que ya se ha abierto una investigación para «esclarecer los motivos de este fallo», al tiempo que reconoció que comprende la «preocupación» que se ha producido por este incidente, en pleno mes de agosto.
El apagón dejó la T-4 a oscuras durante más de una hora debido a una avería en un transformador eléctrico.
Finalmente, el titular de Fomento reconoció su preocupación porque no funcionó el sistema de emergencia alternativo para estos casos, «algo que para lo que está diseñado», sentenció.
Mientras, el Partido Popular, a través de su vicesecretaria de organización, Ana Mato, pidió al Gobierno que «no dilate en el tiempo» la investigación sobre el apagón registrado en la terminal de pasajeros de Barajas, antes de recordarle que lo que ocurre en los aeropuertos «afecta directamente al prestigio del país».