El presidente del Congreso, José Bono, terció ayer en la polémica generada por las acusaciones del PP de que sus altos cargos son víctimas de espionaje. Bono aseguró que en España no se escucha ilícitamente a nadie porque todas las escuchas son ordenadas por los jueces «para escuchar a los malos, a los asesinos, a los terroristas y a sus cómplices», y añadió que no tiene ni la más remota idea de que «a personas que no son delincuentes se les escuche».
Como ministro de Defensa que fue y, por lo tanto, responsable del Centro Nacional de Inteligencia, Bono sostuvo que España es un Estado democrático que «no tiene que tomar lecciones de ningún otro país en lo que a costumbres y a prácticas democráticas se refiere».
Según el presidente de la Cámara baja, las acusacions lanzadas por la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y refrendadas posteriormente por el presidente de los populares, Mariano Rajoy, son una acusación «grave» ante la cual, y pese a su esfuerzo diario por ser «neutral», no ha querido mantenerse al margen.
Por su parte, el secretario de Ciudades y Política Municipal del PSOE, Antonio Hernando, afirmó que el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, «lo que debería hacer es limpiar el PP de corruptos y corrupción» en lugar de «atacar a la fiscalía», asegurando que es instrumentalizada por el Gobierno contra el PP.