El Vaticano / Oviedo
El recién nombrado nuncio de la Santa Sede en España, el arzobispo italiano Renzo Fratini, advirtió ayer de que no cree que las relaciones entre el Vaticano y el Gobierno español vayan a ser fáciles en estos momentos. La llegada de Fratini, que será el centésimo segundo nuncio en España, se produce cuando se encuentran sobre la mesa asuntos tan candentes como la ley del aborto o la de libertad religiosa, que pretende retirar todos los símbolos religiosos de las escuelas públicas.
En una entrevista concedida a Radio Vaticano, Fratini habló por primera vez tras su nombramiento como Nuncio Apostólico en España y Andorra y Observador Permanente de la Santa Sede ante la Organización Mundial del Turismo (OMT), que fue anunciado el pasado jueves.
«Un primer sentimiento ha sido el de sorpresa porque, sinceramente, era algo que no me esperaba. De todas formas, voy contento a esta nueva misión importante, en un país importante, pero también con una cierta preocupación, en el sentido de que no creo que sea fácil en este momento: las relaciones con España y la situación general...», dijo el arzobispo italiano en alusión a la actual crisis económica. «Pese a todo, intentaré hacerlo lo mejor que pueda», apuntó Fratini. El nuevo nuncio, nacido en 1944 en la localidad de Urbisaglia, en la región de Las Marcas, situada en el centro de Italia, sustituye a Manuel Monteiro de Castro, quien abandonó la representación de la Santa Sede en España el pasado 3 de julio.
Monteiro de Castro, de 71 años, dejó la Nunciatura tras nueve años y después de trabajar en el cuerpo diplomático desde 1967, para asumir el cargo de secretario de la Congregación para los Obispos en el Vaticano.
En la entrevista, Fratini habló además de su experiencia como «embajador» de la Santa Sede en países como Nigeria, cargo al que accedió en 2004 y que ocupaba hasta ahora. «Para mí Nigeria ha sido una sorpresa, me he quedado muy impresionado positivamente, por allí está la Iglesia muy viva: los católicos nigerianos aman rezar. Hay una gran vitalidad. Quizá hace falta una profundización en la fe de la formación, pero en África la fe está muy viva», comentó Fratini.
Para el nuncio, en contraposición con África, «la Iglesia en Europa está un poco estancada. Intentamos hacerlo lo mejor que podemos, ayudar un poco para reiniciar e intentar volver a avivar y animar la Iglesia de Europa, contribuyendo en nuestra medida en España, en este momento de crisis, de dificultades económicas y financieras», añadió.
Por todo ello, el arzobispo italiano, que, además de italiano, habla español, francés e inglés, afronta su nuevo encargo con «gran entusiasmo y deseo de trabajar, pero también con cierta preocupación, porque es un momento que no es fácil». Además de nuncio en Nigeria, Fratini ha sido pronuncio apostólico en Pakistán (1993-1998) y nuncio apostólico en Indonesia (1998-2004) y en Timor Oriental (2003-2004), donde fue testigo del proceso de independencia de la isla, antigua colonia portuguesa.
Arzobispo de Botriana, Fratini es «uno de los más prestigiosos diplomáticos de la Iglesia y experto en países islámicos», señalaron fuentes vaticanas a la agencia «Efe». Recibió la ordenación sacerdotal el 6 de septiembre de 1969 y es doctor en Derecho Canónico. En 1974 ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede.
Entre otras cuestiones, Fratini se encargará de proponer los nombres de los candidatos a obispos así como de instruir el proceso informativo de los que han de ser promovidos. De esta forma, Fratini llega a España con la tarea inmediata de ayudar a cubrir las actuales sedes episcopales vacantes, que son las de Oviedo, Valladolid, Córdoba y Teruel. No obstante, en el caso de Oviedo ya se ha presentado a la Santa Sede una terna que está encabezada por el obispo de Bilbao, monseñor Blázquez.