Madrid / Oviedo
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, terció ayer en la polémica de las supuestas escuchas ilegales a altos cargos del PP, lanzada semanas atrás por la «número dos» del partido, María Dolores de Cospedal. Aguirre manifestó que las grabaciones ilegales «haberlas, haylas», y añadió: «Las escuchas las ha hecho, claramente, el Gobierno. El señor Rubalcaba, con cumpleaños y sin él», en alusión al «cumpleaños feliz» que le cantó al Ministro en un acto público.
Aguirre se refirió también a la información de la revista «Interviú» respecto a que la Policía ha descubierto qué agencia de detectives elaboró los dossieres sobre presuntas corruptelas relacionadas con el vicepresidente madrileño, Ignacio González, y le espió en Colombia, con el fin de acabar con su carrera política. La presidenta abogó por que el juez interrogue a los detectives que realizaron los seguimientos para que revelen quién les contrató.
Las acusaciones de Aguirre, que reavivan una polémica que el PP no se ha atrevido a llevar al Parlamento, donde se ha quejado, más genéricamente, de persecución, recibieron una réplica socialista inmediata.
Así, el presidente Zapatero exigió a Aguirre desde Estocolmo «responsabilidad y seriedad» en sus acusaciones. Es la cuarta vez en las últimas semanas que el Presidente pide responsabilidad a los populares por este asunto. En rueda de prensa conjunta con su homólogo sueco, Friedrik Reinfeldt, Zapatero se limitó a emplear la fórmula de ocasiones anteriores: «Pido responsabilidad y seriedad a todo el mundo y, en este caso, a la presidenta de la Comunidad de Madrid».
Desde el PSOE, la respuesta fue más dura. Su Comisión Ejecutiva Federal exigió a Aguirre «una inmediata rectificación de sus acusaciones», que calificó de «inauditas». Los socialistas recordaron que Aguirre «ha sido señalada por sus propios compañeros por espiar».