Madrid / Oviedo
Las tropas españolas en Afganistán repelieron ayer durante más de seis horas un ataque insurgente en Sabzak, en el mismo lugar donde el miércoles resultó herido leve un sargento. En el ataque de ayer no hubo bajas personales entre los soldados españoles, pero sí trece fallecidos y tres heridos entre los atacantes, según informó el Ministerio de Defensa. Los militares atacados forman parte del Grupo Táctico de Apoyo a las Elecciones destacado en Qala i Naw (Afganistán), el denominado «batallón electoral».
España tiene desplegados en Afganistán de modo permanente cerca de 800 soldados, que en los últimos meses han sido reforzados por otros 450 destinados a colaborar en el mantenimiento de la seguridad con motivo de las elecciones presidenciales del pasado 20 de agosto. El Gobierno no descarta ampliar el número de tropas desplegadas y, de hecho, se da por sentado que el volumen actual se convertirá en permanente cuando acabe el largo escrutinio de las presidenciales.
Unos cien militares integraban el convoy atacado ayer por los talibanes. La agresión fue perpetrada en dos fases. Al verse atacadas, las tropas españolas solicitaron apoyo aéreo a la ISAF -las tropas multinacionales bajo mando de la OTAN-, desplazándose a la zona helicópteros italianos «Mangusta» que abrieron fuego contra el grupo atacante.
Posteriormente, los insurgentes se refugiaron en unas cuevas próximas a la aldea de Marghozar y, por indicación de los militares españoles, los helicópteros no intervinieron ante la eventualidad de que pudieran producirse bajas civiles, según explicó Defensa.
Los militares españoles fueron atacados cuando se dirigían a recoger a un convoy de la Policía Nacional afgana para escoltarlo. Los agresores usaron fuego de fusilería y de RPG, unos lanzagranadas portátiles antitanque, lanzables desde el hombro y capaces de disparar un cohete no guiado equipado con una potente cabeza explosiva. Los RPG son muy efectivos contra vehículos con blindaje ligero, como los transportes blindados de personal o vehículos de ruedas desprovistos de blindaje.
Las tropas españolas se han desplegado en los últimos días de manera permanente en el paso montañoso de Sabzak, donde se han producido los dos ataques. El paso separa la provincia de Herat de la de Badghis y es esencial para el tráfico civil y comercial entre estas dos regiones del oeste afgano.
Horas antes de que se produjese el ataque de ayer, la ministra de Defensa, Carme Chacón, dio explicaciones sobre el incidente del miércoles. Chacón atribuyó la agresión a una banda de delincuentes comunes que, según dijo, «parece ser que se especializan en tratar de obtener dinero para permitir el paso de los convoyes militares».
A consecuencia del ataque, y probablemente a causa del rebote de un proyectil, resultó herido leve en una pierna el sargento J. E. S. A., que, explicó la Ministra, recibió atención médica en el lugar del incidente y posteriormente fue evacuado en helicóptero al hospital Role 2 de la base de apoyo avanzado (FSB) de Herat.
El sargento no será repatriado y permanecerá unos 15 días en el hospital. Chacón aseguró que el militar herido «está muy bien» y «evoluciona muy favorablemente», añadiendo que «él mismo llamó a su familia» tras el incidente armado.
Por otra parte, al menos cinco talibanes murieron el miércoles por la noche en una explosión registrada cuando trataban de lanzar proyectiles sobre Kabul desde las afueras de la ciudad. En agosto, los talibanes ya atacaron con proyectiles tanto el aeropuerto de Kabul como el militarizado barrio donde se alojan buena parte de las embajadas. Unos 75 soldados españoles se encargan desde esta semana de la seguridad del aeropuerto kabulí.