Madrid / Oviedo
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón defendió ayer ante el Tribunal Supremo, donde fue recibido y despedido con aplausos por familiares de desaparecidos en la Guerra Civil y el franquismo, su actuación en la investigación de los crímenes del franquismo durante la Guerra Civil y la dictadura y negó haber prevaricado al declararse competente en el caso.
Garzón defendió durante casi dos horas y media su competencia para investigar las fosas del franquismo ante el instructor del Tribunal Supremo Luciano Varela, que instruye la querella interpuesta por el sindicato Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad en la que se le acusa de un delito de prevaricación.
El magistrado sostuvo que actuó aplicando el Derecho «para investigar los hechos, depurar las responsabilidades y para la protección de las víctimas». Además, estimó que si lo que se considera prevaricación es el hecho de declararse competente «la situación injusta ya se habría resuelto» con la inhibición.
El juez llegó al alto tribunal a las 12.15 horas entre aplausos y «vivas» de miembros de asociaciones para la recuperación de la Memoria Histórica, que también le aplaudieron cuando salió sin pronunciar palabra de la sede judicial a las 16.05 horas, acompañado de su abogado, Gonzalo Martínez-Fresneda.
Los partidarios del magistrado superaban ampliamente en número a sus detractores, pero esto no evitó que en algunos momentos unos y otros se encararan y enfrentaran verbalmente en presencia de decenas de periodistas y rodeados por un gran despliegue de fuerzas de seguridad.
«Gracias, señor Garzón», le dijo a la salida uno de los miembros de las asociaciones para la recuperación de la Memoria Histórica. Varios de los familiares de los desaparecidos aseguraron que la citación como imputado del juez de la Audiencia Nacional es un «ataque contra la democracia», ya que «se merece el reconocimiento de todos los ciudadanos», y han reavivado el debate sobre la apertura de fosas.
El representante de Manos Limpias -sin representación en ningún centro de trabajo-, el ex dirigente de Fuerza Nueva Miguel Bernard, explicó a los periodistas que Garzón se negó a contestar a las 150 preguntas preparadas por el letrado de dicha asociación y que únicamente lo hizo a las del instructor, el fiscal y su defensa.
«Eso es grave y pone de manifiesto que no tiene suficientes argumentos», añadió Bernard, quien calificó de «vergonzosa» la actuación del fiscal y explicó que en un momento de la declaración Garzón pidió que constase en el acta que las preguntas del instructor contenían juicios de valor.
La fiscalía pidió al Tribunal Supremo que no admitiera la querella del sindicato Manos Limpias, aunque recordó al magistrado que desde un principio mantuvo su falta de competencia para investigar.