Madrid / Oviedo
La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, descartó ayer que el Gobierno esté preparando un adelanto de las elecciones generales para hacerlas coincidir con las catalanas de otoño de 2010. «No es ésa, en absoluto, la información que tiene el PSOE», dijo en respuesta a un anuncio hecho por Francesc Homs (CiU).
Los socialistas llevan una semana negando la posibilidad de un adelanto electoral, después de que así lo reclamara también el presidente de la Confederación de Cajas de Ahorros, Juan Ramón Quintás, a quien el vicepresidente Manuel Chaves acusó de interferir en la política.
Chaves aseguró que los comicios serán cuando se agote la legislatura, y defendió que «no hay ninguna razón» que justifique un adelanto: «Alguien con cierta cabeza no puede pensar que en un contexto de crisis económica es conveniente para las empresas y para el país adelantar las elecciones», subrayó.
Desde el PP, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, dijo que algo se debe hacer ante la crisis, pero no se mostró partidario de adelantar las elecciones. «Eso es un último recurso», afirmó, para añadir que la única opción política es que Mariano Rajoy sea presidente. El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, discrepó de Homs, y opinó que Zapatero no se plantea adelantar los comicios. El líder de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, señaló, por su parte, que ése sería «el peor escenario» ante la grave crisis.
Sobre la tormenta de críticas a Zapatero, desde la Moncloa se ha dicho que «desde el verano la esperábamos, y el Presidente nos lo advirtió». En este sentido se ha informado de que el jefe del Gobierno llegó a decir: «Quien quiera mandar, que se presente a las elecciones». Tras el apoyo del comité federal, antes de viajar a Nueva York, Zapatero recibió ayer el respaldo de la ejecutiva, a la que le pidió que no busque al enemigo dentro.
El barón extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra dijo que Zapatero «lo tiene muy difícil y complicado» con la crisis, porque «cualquier cosa que haga va a tener un coste». «Esto es como cuando uno despide a un trabajador de su empresa, se lo digas como se lo digas al final nunca lo va a entender», apostilló.
El PSOE sacará a la calle a todos sus dirigentes, incluidos los ministros, a defender la subida de impuestos y para que expliquen por qué los Presupuestos serán «austeros en el gasto corriente pero ambiciosos en el gasto social». El PP coincidió con CiU al acusar al Gobierno de nerviosismo por decir «la falacia» de que hay que subir los impuestos para pagar las pensiones. Mariano Rajoy exigió a Zapatero que diga la verdad en vez de afirmar que la recesión será menor que en otros países.