Madrid / Oviedo
Garikoitz Aspiazu, «Txeroki», el jefe de ETA que acabó con la última tregua, fue entregado ayer a España de forma temporal por Francia para ser interrogado por cinco de las 21 causas que tiene abiertas por atentados cometidos en 2002. Es la primera vez que el país entrega a un terrorista de la banda que no ha sido condenado aún, pues allí las investigaciones sobre Txeroki siguen en fase de instrucción.
El avión de la Policía Nacional que trasladó al sanguinario Txeroki desde Francia aterrizó a las cuatro de la tarde en el aeropuerto madrileño de Getafe. El jefe etarra sólo permanecerá en España hasta el sábado, cuando será devuelto a Francia hasta que la Audiencia Nacional fije la fecha del juicio oral por esos cinco atentados.
Los jueces Santiago Pedraz e Ismael Moreno serán los que interroguen a partir de hoy a Txeroki, que ayer fue internado en una celda de la cárcel de Soto Real en la que comerá y cenará durante su estancia. El terrorista está aislado del resto de los reclusos y sólo tendrá una hora de patio al día.
Garikoitz Aspiazu estaba considerado el jefe militar de ETA y el «objetivo número uno» de las fuerzas de seguridad cuando fue detenido el 16 de noviembre de 2008 en Cauterets (Francia), en lo supuso uno de los golpes más duros para la banda.
Las cinco causas por las que será interrogado esta semana se refieren a otros tantos atentados cometidos en 2002, época en la que Txeroki integraba el «comando K-Olaia»; entre ellas no está el asesinato de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero el 1 de diciembre de 2007 en Capbreton (Francia), en el que dos etarras declararon haber oído cómo Txeroki se jactaba de haber participado. La Fiscalía solicitó los informes sobre el hallazgo de las huellas y el ADN del jefe de comandos en dos de los tres coches en los que huyeron los terroristas tras disparar a los agentes. Si en este caso es declarado culpable como autor material, la justicia francesa le impondrá cadena perpetua.
No está previsto que Aspiazu sea interrogado sobre este doble crimen, pero sí sobre los otros cinco atentados. Entre ellos figuran los intentos de asesinato con bomba lapa del dirigente socialista Eduardo Madina (que sufrió la amputación de un pie), de la ex teniente de alcalde de Portugalete (Vizcaya) Esther Cabezudo y su escolta mediante coche bomba, y del presidente del consejo de administración del grupo Correo, Enrique Ybarra, y de la delegada de Antena 3 en Vizcaya María Luisa Guerrero, a los que envió paquetes bomba. Txeroki tiene abiertos otros 16 procesos, entre ellos, el atentado de la T-4 de Barajas, en el que murieron dos inmigrantes. También está acusado de ordenar el envío de la «caravana de la muerte» a Madrid días antes del 11-M y del intento de asesinar al Rey en Mallorca en 2004.