Madrid
El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, reconoció ayer que no le gusta que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón esté «imputado» por un presunto delito de prevaricación en su investigación sobre los crímenes del franquismo; sin embargo, subrayó, «ningún juez» está al margen del sistema y del ordenamiento jurídico español.
Caamaño consideró «complejo» el caso, puesto que desde el punto de vista político «se están investigando temas» relacionados con la ley de Memoria Histórica y, además, la querella presentada contra Garzón por el seudosindicato ultraderechista Manos Limpias tiene «la condición política que tiene».
Por ello, el titular de Justicia se mostró convencido de que la Sala Segunda del Tribunal Supremo (TS) «tendrá en cuenta» estas consideraciones y «aplicará la ley penal en su rigor». «Estoy seguro de que el TS analizará y determinará lo que está en juego y verá si hay algún tipo de indicio que pueda hacer prosperar la causa», remarcó.
Por otra parte, Garzón dictó el pasado sábado un auto en el que ordenaba a la Policía que evitaran la comisión de hechos delictivos en un acto convocado por el movimiento pro amnistía en homenaje a unos supuestos etarras que, en realidad, eran personajes de ficción de una serie de la televisión vasca.