Pamplona
El presidente de Navarra, Miguel Sanz, decidía ayer expulsar a los dos consejeros de Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN) por las discrepancias generadas entre UPN y la formación convergente en relación con la reforma de la ley del vascuence.
De esta forma, Miguel Sanz rompe el pacto de Gobierno que UPN y CDN suscribieron tras las elecciones forales de mayo de 2007. A partir de ahora, el Ejecutivo foral estará integrado exclusivamente por consejeros de UPN.
Sanz aseguró que su intención es que el número de consejerías se reduzca de doce a diez, es decir, que las dos que deja CDN pasarán a manos de otros miembros del actual gabinete.
Así lo anunció Miguel Sanz tras mantener una reunión con los máximos responsables de CDN en el marco de la comisión de seguimiento del pacto de Gobierno que ambos mantenían. Con la decisión salen el consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio, José Carlos Esparza, y el de Educación, Carlos Pérez-Nievas.
La ruptura del pacto de Gobierno tiene su origen en la proposición que presentó Izquierda Unida para modificar la ley del vascuence y ampliar la zona mixta de Navarra a varios municipios. CDN se abstuvo el jueves en el Parlamento foral en la toma en consideración de esta reforma, mientras que UPN votó en contra.
Miguel Sanz dijo ayer que la condición ya la había planteado en los últimos días a CDN para mantenerse en el Gobierno y que consistía en que debía votar lo mismo que UPN en la modificación de la ley del vascuence. «Ésta es la petición que se ha formulado, la petición de votar en el mismo sentido al final no ha sido aceptada, se pretendía ganar tiempo, y esto es una cuestión de decir si se está de acuerdo o no, y por consiguiente tengo que anunciar que el pacto de Gobierno queda roto», dijo.
Sanz subrayó que la salida de CDN del Gobierno no afectará tampoco a los respaldos parlamentarios del Ejecutivo, puesto que los dos votos de Convergencia no daban la mayoría absoluta, cuya clave está en esta legislatura en manos del PSN. Igualmente, afirmó que no contempla la posibilidad de un adelanto electoral. «Nunca se puede decir de este agua no beberé, pero no veo por qué debería adelantar las elecciones», dijo.