Madrid / Oviedo
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero negó ayer que existan discrepancias internas en el PSOE, del que destacó su «unidad ejemplar» y agradeció su apoyo al Gobierno, y además rechazó haber arrinconado a la vieja guardia del partido. Sobre si repetirá como candidato en las próximas elecciones generales, afirmó que de eso hablará en 2012 porque faltan dos años duros y «prácticamente» no piensa en lo que tendrá que hacer hasta que llegue el momento.
Sobre las discrepancias internas en el partido, Zapatero dijo que «la verdad es otra (...). El PSOE da un gran apoyo al Gobierno por el que estoy inmensamente agradecido». «Desde que fui elegido en julio de 2000 he tenido un apoyo impresionante de los militantes y dirigentes. Lo he sentido ayer y lo siento hoy», añadió.
Al ser preguntado si hay alguien «bajo sospecha» de discrepancia en el Gobierno, Zapatero respondió: «En absoluto» e insistió en la «fortaleza» y la «unidad» de su partido en esta «etapa histórica». En este sentido, destacó la «virtud» y el «valor» del PSOE por respaldar al Ejecutivo en una etapa de crisis económica. Eso, precisó, «facilita muchísimo la tarea del Gobierno».
Zapatero también rechazó que haya dejado a un lado a los más antiguos miembros del PSOE, como denunció Manuel Marín. Al ser preguntado si Zapatero había arrinconado a la vieja guardia, el ex presidente del Congreso respondió la pasada semana: «Pues sí». Zapatero lo rechazó ayer con un «pues no». Añadió que le sorprende que se diga esto cuando sus dos vicepresidentas fueron en su día secretarias de Estado con Felipe González. Lo demás son «leyendas», aseveró.
Ante la precisión de que estas leyendas están apoyadas en el testimonio de los damnificados, insistió en que «hay personas de la generación que ganamos el congreso de 2000, como Blanco y Jiménez, que lo hacen muy bien, y otras que han sido más de la etapa anterior». Por otra parte el catalán Antoni Castells insistió ayer en pedir voz propia para el PSC en Madrid.