Madrid, Efe
Oviedo, Luján PALACIOS
La angustia por el secuestro del atunero «Alakrana» en Somalia llegó ayer hasta Oviedo. La hija del patrón del buque, Cristina Blach, es periodista del centro territorial de Televisión Española en Asturias desde hace unos años, y la noticia del secuestro le llegó a la capital del Principado. Tras conocer el asalto de los piratas, se desplazó a Bayona, en Pontevedra, de donde es natural la familia, y desde allí atendía ayer a los medios con la esperanza de que «todo se resuelva rápidamente», pese a que «las condiciones en que trabajan son lamentables».
Ricardo Blach Ulbeira, de 59 años, casado y con dos hijas, lleva toda una vida faenando en aguas del Índico, una zona que, según relata su hija, «se ha vuelto cada vez más peligrosa para los buques que pescan allí». De hecho, el «Alakrana» sufrió un intento de secuestro a mediados del pasado mes de septiembre, del que pudo salir airoso. «Vieron una mancha en el radar que se les acercaba, pero como su barco es más potente pudieron huir», indicaba ayer Cristina Blach.
La última comunicación con su padre se produjo el pasado domingo y entonces nada hacía prever que el buque fuera objeto de un nuevo asalto. No obstante, la familia del patrón subraya el estado de «tensión permanente» a que se ven sometidos los pesqueros que faenan en la zona. Tal y como indica Cristina, «los piratas estaban antes más localizados, pero ahora están por todas partes, y los pescadores nunca saben dónde están a salvo». De todas maneras, la familia del patrón del buque prefiere no hablar del problema y sus posibles soluciones, porque «lo importante es que la tripulación esté bien y todo se resuelva pronto». Cristina Blach señalaba a este respecto el alivio que ha supuesto para las familias que el capitán de la embarcación haya enviado un correo electrónico a la empresa armadora en el que asegura que la tripulación se encuentra «bien». Los familiares de los pescadores gallegos están en contacto permanente con la empresa armadora y el gabinete de crisis activado por el Gobierno a la espera de novedades, aunque la familia de Ricardo Blach pronostica que «las cosas irán para largo».
El «Alakrana» llevaba alrededor de tres meses pescando en el Índico y la última escala del buque se produjo la semana pasada en las islas Seychelles para descargar atún. Por ahora, las familias desconocen si los piratas han pedido un rescate y sólo esperan que los secuestrados vuelvan pronto a casa. En el caso de Ricardo Blach, estaba pensando en jubilarse próximamente. Según indicaba ayer su hija Cristina desde la casa familiar de Bayona, «en cuanto pase todo esto será el momento perfecto».
Los armadores de la flota atunera, compuesta por 17 buques, han dado orden a todos los patrones que faenan en aguas del océano Índico para que salgan del caladero, como medida preventiva, hasta que se puedan garantizar las condiciones de seguridad que permitan volver a la pesquería.
La Confederación Española de Pesca (Cepesca), de la que forman parte la Asociación Nacional de Armadores de Buques Atuneros Congeladores (Anabac) y la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (Opagac), ha declarado que «lamenta» el secuestro del atunero vasco «Alakrana», con base en el municipio vizcaíno de Bermeo.
Ha asegurado que la flota atunera que faena en el Índico está coordinada con el Gobierno de España y el mando de la «operación Atalanta» para resolver el secuestro del atunero español, «con la prioridad de garantizar la seguridad de los 36 tripulantes que están a bordo».
Dicha fuente ha informado de que el «Alakrana» fue secuestrado por un esquife pirata cuando se dirigía desde el puerto hacia la zona de pesca y que se encontraba a 423 millas náuticas de la costa somalí.
Ha subrayado que, hasta el momento, no se ha podido hacer ninguna comunicación con el barco y espera que «en breve» se pueda solucionar este conflicto, «para mayor tranquilidad del resto de la flota que opera en la zona y de los familiares de los tripulantes a bordo del barco». La operación de liberación se realizará dentro de la «misión Atalanta», según aclara la comisión de coordinación creada por el Gobierno, que ha acordado abrir un canal de comunicación con las autoridades de Somalia.