Barcelona
El ex presidente catalán Jordi Pujol desvela en su segundo volumen de memorias que, en 1980, el dirigente socialista y actual Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, le propuso, en la «obsesión» del PSOE por hacer caer a Adolfo Suárez, sustituir al entonces presidente del Gobierno por un militar de «mentalidad democrática».
En la segunda parte de sus memorias, a las que ha tenido acceso «Efe», el ex presidente catalán dedica un capítulo al intento de golpe del 23-F y a los meses previos. En un momento de grave crisis por la debilidad de la UCD, Pujol ha revelado que recibió a finales en verano de 1980, en su casa de Premiá de Dalt (Barcelona), a Múgica.
Según Pujol, la visita tenía por objeto «preguntarme cómo veríamos que se forzase la dimisión del presidente del Gobierno y su sustitución por un militar de mentalidad democrática». «Le manifesté mi desacuerdo total. Esta visita, con otros hechos, habla de una prisa muy grande de los socialistas por llegar al poder. En definitiva, muy poco responsable», dice Pujol, que manifiesta su «buena opinión» de Suárez.
Otros de los dirigentes del momento con los que se entrevistó en 1980, concretamente en diciembre, fue el ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, que acompañado del gobernador general, Josep Melá, comunicó a Pujol que el Gobierno aplicaría una política autonómica restrictiva porque: «Hay peligro de que el proceso se nos desborde», según le dijo.
«Cuando parecía que nos hablaba de una decisión del Gobierno del cual formaba parte, añadió: "Para llevar a cabo esta política que acabo de exponer sólo hay un obstáculo, que es el presidente Suárez. Pero esto se resolverá"», relata Pujol.
El ex presidente catalán reflexiona en este punto que si bien rechazó de plano la oferta del socialista Múgica, «al ministro Martín Villa le podía decir bien poca cosa. Yo podía defender a Suárez de sus enemigos, pero no de su amigos».
Pujol fue informado de la entrada de Antonio Tejero en el Congreso por su secretaria, Carme Alcoriza, y Lluís Prenafeta, que estaban escuchando la radio. Recuerda que habló con el capitán general de Cataluña, Pascual Galmés, quien le confirmó: «Algunos militares me dicen que para superar la situación podría salir la propuesta de formar un Gobierno de unidad presido por un militar de tendencia democrática». «Recordé mi conversación con Múgica», apunta.
Al final, Pujol se decidió a llamar al Rey y es en este punto en el que explica la conocida conversación que mantuvieron entonces, su versión del «Jordi, tranquil»:
- JP: «Majestad, ¿qué ocurre?»
- Rey: «Estoy hablando con los militares. No ocurrirá nada. Tranquilidad».
En cuanto a sus relaciones en CiU y, en concreto, con Miquel Roca, el ex presidente catalán revela que a principios de los noventa tenía claro que su relevo debía ser Roca y que él no podía prolongar su presidencia más allá del año 2000, pero «los calendarios no coincidieron» y finalmente no fue posible.