Madrid / Oviedo
Fátima Hssisni, la marroquí que se presentó cubierta con un burka en la Audiencia Nacional para prestar declaración, ha tenido otra vida al sol en los años noventa, muy alejada del rigorismo islamista del que ahora hace gala. Hija de un pescador de Larache, Fátima lleva veintidós de sus 48 años en España. Hace poco más de tres lustros se casó con Francisco Ródenas, de blanco, en la iglesia de San Miguel de Vilches (Jaén). Años después acudieron a casarse a Marruecos por el rito islámico y entonces cambió todo. Él se convirtió y ella se cubrió, según «El Mundo». En la década de los noventa compró piso en Castelldefels (Barcelona). Allí trabajó en un restaurante y allí conoció al maestro pizzero Paquito, su marido. Pero también allí se la recuerda como una chica atractiva de 1,70 que lucía minifaldas y escotes de vértigo, le gustaban las discotecas, los cubatas de JB y el Marlboro.