Oviedo
«Todo lo referido al caso Gurtel me deja una sensación de indefensión, como si me estuvieran avasallando, y también una sensación extraña, como si todo formara parte de un complot muy bien urdido contra el Partido Popular». Las palabras son una valoración «exclusivamente personal» realizada ayer por Joaquín Aréstegui Artime, presidente del PP en Avilés y portavoz del grupo parlamentario popular en la Junta General del Principado.
Aréstegui fue el único de los líderes del PP en Asturias, cuya opinión trató de pulsar ayer LA NUEVA ESPAÑA, que valoró la marcha del «caso Gurtel» tras el levantamiento del secreto sobre diecisiete mil folios del sumario. Aréstegui habló «como opinión personal». Por el silencio optaron, declinando hacer valoraciones, dirigentes como Ovidio Sánchez, presidente del partido en la región; Gabino de Lorenzo, alcalde de Oviedo; y la líder de los populares en Gijón, Pilar Fernández Pardo.
El popular avilesino calificó la forma en la que se está llevando la instrucción «y la manera en la que se está haciendo público el sumario, en pequeñas dosis y filtrado siempre al mismo medio de comunicación», como «tejemaneje de jueces, policías y periodistas». «Lo digo sobre todo por el procedimiento con el que se dan a conocer contenidos del sumario coincidiendo con noticias contrarias a los intereses del Gobierno de Zapatero, con subidas del paro, con subidas de impuestos...», aclaró. «Por todo ello pienso que se trata de un montaje muy bien preparado, casi perfecto, contra el Partido Popular», subrayó.
Aréstegui puso en duda que las conversaciones que se están filtrando a los medios de comunicación «tengan peso ilícito». «No hay criterios claros, hay conversaciones descontextualizadas que podría protagonizar cualquier persona que mantenga un charla telefónica de índole comercial», justificó Joaquín Aréstegui. «No se ve un criterio claro en la instrucción del sumario», añadió.
Para el portavoz popular en la Junta el PP debe esperar a conocer los contenidos de la totalidad del sumario y a que los jueces acaben su trabajo antes de tomar decisiones. «Una vez que los jueces acaben su labor será el momento, a mi parecer, de que se actúe como los hechos indiquen que es conveniente. De momento todo lo que hay está poco claro», recalcó.