Madrid
Las voces de dirigentes del PP para que se tomen decisiones contra los implicados en el «caso Gürtel» siguen creciendo en el seno del partido, y así, hasta la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, se ha mostrado convencida de que habrá medidas contra los instigadores y protagonistas de la trama.
Barberá avisó de que en política «hay que dar explicaciones y tomar decisiones». Reiteró su apoyo a Camps, de quien espera medidas, y afirmó que han traicionado la amistad que tenían con personas del PP.
La regidora valenciana, de quien hace meses se dijo que podría haber recibido regalos de la red corrupta, lo que ella desmintió, ha destacado que dicha trama la integraban «unos absolutos indeseables» con los que no ha tenido contacto.
Otro dirigente de la comunidad autónoma, como Esteban González Pons, ha afirmado que la puesta al descubierto de la trama, aparte de ser «un problema» puede constituir «una oportunidad» para «luchar contra la corrupción» y «eliminar» lo que pueda estar «intoxicado».
En la misma línea se ha manifestado la presidenta del PP en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho, para quien su partido ha de ser «implacable», contundente» y «ejemplarizante». El presidente de La Rioja, Pedro Sanz, uno de los barones territoriales más relevantes del PP, ha aconsejado a su homólogo valenciano que adopte las medidas convenientes, y siempre con el objetivo de apartar de la organización a «aquel que cometa un delito».
La dirección nacional de los populares está segura de que Camps actuará. Sin embargo, el Consell valenciano, por medio de su portavoz, Paula Sánchez de León, ha subrayado que «no hay ninguna medida que tomar» ante «insinuaciones» y «un corta y pega de conversaciones». Gallardón expresó su confianza en Rajoy.