Madrid / Valencia
El secretario general del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, Ricardo Costa, puso ayer sus cartas sobre la mesa con la lectura de un comunicado en el que plantó cara a la dirección nacional del partido, a la que recriminó que le haya condenado sin escucharle.
Costa dijo que nadie puede poner en duda su gestión y que la vinculación del partido con empresas de la «trama Gürtel» es anterior a su llegada al cargo e incluso añadió que tampoco Génova pidió que dejasen de contratar con ella. En su intervención no ha tenido problemas en decir palabras como «trama Gürtel», «Orange Market» ni nombres como Álvaro Pérez y Pablo Crespo, que hasta ahora parecía imposible que pudieran pronunciar los labios de un dirigente del PP, y no ha tenido reparo al declarar abiertamente que se pagó los trajes y el vehículo Infiniti.
El comunicado incluía en cinco ocasiones la palabra «honradez» y en tres «lealtad», esta última ligada siempre con el PP, Mariano Rajoy y Francisco Camps. Costa lanzó un aviso para navegantes advirtiendo de que no es «razonable» que lo quieran convertir en «chivo expiatorio o cabeza de turco». Aludió directamente a la dirección nacional, a la que ha recriminado su falta de apoyo, y ha lanzado un recado especial al vicesecretario de comunicación, Esteban González Pons, del que ha dicho, sin citarlo expresamente y tras llamarle «amigo», que hay «personas que actúan con poses y con frivolidad».
La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, aseguró que Costa «está suspendido» y cuestionó su «ejemplaridad pública». Cospedal rompió así el silencio impuesto por el líder del partido y descartó que Costa haya querido plantear algún «reto» Rajoy.