Madrid
Los Presupuestos Generales del Estado para 2010 continuarán su tramitación parlamentaria tras el rechazo ayer en el Congreso de las enmiendas a la totalidad, logrado gracias al acuerdo del PSOE con PNV y Coalición Canaria, que sin embargo criticaron las cuentas y la gestión económica del Gobierno frente a la crisis. Los nacionalistas vascos tacharon de errática la política de Zapatero, pero prometieron seguir arrimando el hombre.
La vicepresidenta Elena Salgado afirmó que estas cuentas están muy marcadas por la situación económica y por eso son «pequeños» los márgenes para modificarlas con las enmiendas que presenten los grupos.
El Pleno rechazó, con los votos del PSOE, el PNV y Coalición Canaria las enmiendas a la totalidad del PP, CiU, ERC, IU-ICV, el BNG y UPyD y que se votaron en bloque por tener el mismo propósito, la devolución al Gobierno del proyecto de ley presupuestario. La diputada de Nafarroa Bai, Uxue Barkos, votó a favor de estas enmiendas, mientras que el representante de UPN, Carlos Salvador, fue el único parlamentario que se abstuvo.
Al finalizar el debate, el presidente Zapatero reconoció su satisfacción por el rechazo a las enmiendas a la totalidad, porque ése era «el objetivo» del Gobierno, y de igual manera se mostró Salgado, que defendió por primera vez unas cuentas como responsable de Economía. Anoche, el jefe del Ejecutivo declaró que «la recuperación económica no está asegurada y menos aún su velocidad».
Un día después del duro debate que fue vapuleada por el líder del PP, Mariano Rajoy, Salgado aseguró que no se sintió ninguneada por éste, a pesar de que en buena parte del cara a cara Rajoy se dirigió más Zapatero y le hizo responsable de la política económica, en lugar de a la Ministra, que atribuyó esto a «los atavismos de la derecha», que, dijo, la hicieron sentir un retroceso de decenas de años.
El PP destacó en cambio que su líder fue considerado con la Vicepresidenta, a la que Soraya Sáenz de Santamaría echó en cara que apele a su condición de mujer para hacer reproches a la intervención de Rajoy.
El portavoz del PSOE, José Antonio Alonso, lamentó que el presidente del PP volviera a recurrir a las «habituales y cansinas invectivas antizapatero» y no aportara propuestas, además de advertirle de que tratando de herir al Gobierno para buscar rédito político lo único que hace es «hacer daño al país».
Pese a admitir que iban a dar su apoyo al Gobierno por una cuestión de «responsabilidad» y por «arrimar el hombro» en estos difíciles momentos, el portavoz económico del PNV, Pedro Azpiazu, criticó al Gobierno «de quita y pon» y su política económica «errática», especialmente en materia fiscal.
Mucho menos incisivo fue el diputado de Coalición Canaria José Luis Perestelo, quien agradeció que el Gobierno se haya acordado de Canarias con su plan de inversiones para la comunidad, y aunque admitió que el proyecto de ley presupuestario es «manifiestamente mejorable» apeló al «sentido de Estado» de su partido para justificar su apoyo.
CiU dijo que «estos son los presupuestos de la resignación». También cuestionó su eficacia ante la crisis Gaspar Llamazares, quien dijo que IU intentará contribuir a mejorarlos. Salgado destacó que son una «apuesta importante» por las infraestructuras en el País Vasco y los consideró «buenos para Canarias». La Vicepresidenta confía en que la tramitación parlamentaria los «enriquezca», a pesar de que después admitió que los márgenes de negociación son pequeños.
A las dos de la tarde de mañana, viernes, se acaba el plazo para las enmiendas al articulado del proyecto de ley, cuyo debate en la Comisión se celebrará la primera semana de noviembre. El Pleno volverá a votar el dictamen y remitirá después el proyecto al Senado, donde el PP puede lograr el veto, que debería ser levantado en el Congreso.