Tras la suspensión de militancia de Ricardo Costa por considerarse aún en el cargo pese a haber sido destituido, la dirección nacional, con Rajoy a la cabeza, había pedido a Camps que remodelara la organización y, a ser posible, el Consell, para dar mayor peso político a la cúpula del partido en Valencia frente a las consecuencias del «caso Gürtel».
Camps ayer colocó a Antonio Clemente en la secretaría general, a José Císcar como vicesecretario general, a Alberto Fabra como coordinador general del partido, a Rafael Blasco en la portavocía del grupo parlamentario autonómico y a Juan Cotino en un nuevo puesto, el de coordinador entre partido y Gobierno.
El comité ejecutivo regional avaló los cambios con un apoyo casi total, si bien se han dado cuatro votos en contra, entre ellos, el del presidente provincial del PP en Alicante, José Joaquín Ripoll, quien ha reconocido haber recibido «amenazas» por su postura contraria a las «soluciones malas» que se han adoptado.
No obstante, en Valencia se insiste, según cuenta el diario «Información» de Alicante, del mismo grupo editorial que LA NUEVA ESPAÑA, que llevará hoy a Madrid el problema sin resolver, puesto que la solución que ha impuesto no cuenta con el apoyo de una de las tres provincias, precisamente la de Alicante, que ya le ganó un congreso.
La reunión de la ejecutiva regional ha sido la más tensa de su historia, con las mencionadas amenazas de expulsión al presidente regional, José Joaquín Ripoll, y a la alcaldesa de Orihuela.
Por otra parte, el nuevo portavoz del Grupo Popular en las Cortes Valencianas, Rafael Blasco, es un hombre que ha pasado en los últimos 30 años del FRAP, grupo de la extrema izquierda violenta, a ser la voz de la derecha, después de que el PSOE lo expulsara cuando era consejero de Obras Públicas con Joan Lerma por una supuesta corrupción que no fue juzgada, al invalidarse el caso por unas escuchas no reglamentarias.
Respecto a las informaciones que dan cuenta de una tensa conversación en la que Rajoy culpa a Camps de la crisis, fuentes del PP achacan la filtración a los hermanos Costa. El gran ausente ayer fue Ricardo Costa, de quien Camps ha manifestado su deseo de que sea recibido cuanto antes por la dirección nacional para que pueda explicarse.