Oviedo, F. G.
La muerte hace justo un año del ministro de Gobernación (Interior) de México, el español Juan Camilo Mouriño, al caer el avión en el que viajaba, fue un accidente, según las conclusiones hechas públicas ayer por la comisión oficial que investigó el hecho.
El informe oficial disipa así las sospechas que apuntaban a que Mouriño, hijo del presidente del Celta de Vigo y mano derecha del presidente mexicano, Felipe Calderón, había perdido la vida en un atentado del narcotráfico, junto al zar antidrogas, José Luis Santiago Vasconcelos, y otras ocho personas.
La investigación achaca ahora el siniestro del Learjet 45 a que tanto los pilotos como los controladores incumplieron diversas medidas de seguridad. El avión en el que hace un año viajaba Mouriño, de 37 años, se precipitó a tierra porque se acercó demasiado a la estela de un Boeing 767, concretamente a 3, 8 millas, cuando la distancia de seguridad es de cinco. Las turbulencias provocadas por el otro aparato llevaron al Learjet a caer en las afueras de la capital mexicana cuando los pilotos, con escasa formación e irregularidades en sus licencias, maniobraban para acercarse al aeropuerto. Según el Gobierno, es la justicia la que debe fijar las responsabilidades.