-¿Por qué cree que les han permitido llamar por teléfono?
-Eliminaron los teléfonos salvo uno, que nos permiten utilizar cuando les conviene. Y les interesa mucho que lo hagamos. Porque saben el calvario que estamos pasando y contándolo contribuimos a presionar al Gobierno. Y menos mal que pudimos hablar con nuestras familias. ¡Dios mío! Es que nos estamos rompiendo la cabeza y parece que al Gobierno no le importamos nada.
-¿Teme lo que pueda ocurrir?
-Esto se está poniendo muy feo. Hasta ahora, los jefes venían al barco de día y de noche regresaban a tierra. Pero ahora uno se ha quedado a bordo. La cosa pinta mal. Alguna trastada preparan. Y este jefe es el más cabrón de todos los piratas.
-¿Fue él quien sacó a todos los marineros a proa y ordenó disparar?
-Ese mismo. No dispararon contra nosotros, pero es igual. También lanzaron bombas al agua. Claro que lo hacen para amedrentarnos, a nosotros y al Gobierno, pero estas cosas nos vuelven histéricos a todos.
-¿Era la primera vez que utilizaban las armas?
-Éstos son de gatillo fácil. Encima, van drogados hasta las orejas de una mierda de droga que llaman «cat», y muchas veces disparan incluso a las estrellas creyendo que son barcos. Imagínate cómo van de drogados.
-¿Cree que el Gobierno está gestionando adecuadamente los contactos con los piratas?
-Lo que está pasando lo veía venir. Cuando capturaron a los dos piratas, avisé por teléfono a la fragata «Canarias» de que si se enteraban los jefes tribales se iba a complicar la cosa. Y ellos me respondieron que el Ministerio de Defensa ya había divulgado la noticia. Yo les contesté: «Pues la han cagado, han metido la pata hasta al fondo y ahora a ver quién nos saca de aquí».
-¿Saben cuánto dinero piden por su liberación?
-De verdad que no, pero ahora no importa. Por mucho que diga el negociador del Gobierno, que a estos piratas sólo les importaba el dinero, nos lo han dejado claro: o liberan a sus dos compatriotas o no hay nada de qué hablar. Y aunque diga lo contrario el Gobierno, esa condición la habían impuesto desde el principio.
-¿Dónde se encuentra la fragata?
-Pues a unas 50 millas. A esa distancia poco puede hacer por ayudarnos. Además, ahora mejor que no se acerquen: están en juego las vidas de nuestros compañeros (que ayer fueron devueltos al barco).