Barcelona
Mariano Rajoy y Dolores de Cospedal arroparon ayer al valenciano Francisco Camps a su multitudinaria llegada a la convención. Su entrada, acompañado por una nutrida representación de su Gobierno regional y del partido, propició los aplausos y los vítores de los militantes que se agolpaban en el Palacio de Congresos para ofrecerle su apoyo.
«El militante Camps está a pie de obra para hacer todo lo posible» en la consolidación de la alternativa del PP, afirmó Camps entre micrófonos y cámaras. Acompañado por el vicepresidente económico valenciano, Gerardo Camps; por el nuevo secretario general, Antonio Clemente, y por el recién nombrado portavoz parlamentario, Rafael Blasco, el máximo dirigente valenciano declaró, entre aplausos y vítores, que su partido se encuentra en el «disparadero» y «a punto» de «demostrar que puede gobernar España» con Rajoy al frente.
Sobre el líder de los populares no escatimó loas: «Muchos apostamos por el liderazgo de Rajoy en los buenos y en los no tan buenos momentos; creímos que tenía que liderar el centro español por su discurso, por su modo de hacer oposición a Zapatero y porque quiere a España, una España moderna y potente».
A su entender, el presidente del PP comanda, por tanto, una «forma diferente de gobernar» que tiene su plasmación en las comunidades de Madrid, Valencia, Galicia o Castilla y León. Camps destacó «la máxima felicidad» que le produce acudir a un acto de su partido, se celebre donde se celebre, aunque con más ilusión ahora si cabe, pues el PP tiene de su lado «las mejores encuestas de los últimos años para que Rajoy gobierne».
Camps no perdió la oportunidad de recordar a Rajoy que su región puede darle muchos votos para llegar a la Moncloa, cuando el líder del PP acudió a recibirle a su entrada.