Madrid / Oviedo
El líder del PP, Mariano Rajoy, justificó ayer la ausencia de Francisco Camps en la clausura de la convención celebrada el fin de semana en Barcelona, porque el presidente valenciano debía asistir a una presentación de Ferrari en el circuito de Cheste, un «acontecimiento muy importante», en palabras de Rajoy. «Tanto al Rey como a Pujol los he visto en situaciones similares y no pasa nada», declaró el jefe de la oposición sobre las fotografías en las que Camps aparece al volante de un Ferrari descapotable junto a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y al bicampeón mundial, Fernando Alonso.
Para Rajoy, la imagen de Camps con Barberá, Alonso y el presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, se enmarca en los actos propios de «la promoción de una ciudad y de un acontecimiento». Sobre su conveniencia dijo: «Esto es cuestión de cada uno. A mí sinceramente no me parece mal (...). Creo que tanto al Rey como a Jordi Pujol los he visto en actuaciones similares y no pasa nada. Personalidades muy importantes de la vida política española se han hecho fotografías similares».
La secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, defendió la presencia de Camps en el acto promocional de Ferrari, ya que, en su opinión, estaba trabajando para la celebración en su región de un evento que crea riqueza y empleos. «Tenía que estar en el circuito, por primera vez Ferrari no presentaba su nueva temporada de Fórmula 1 en Italia, era un gran acontecimiento», destacó. Sobre si el PP censuraría que Zapatero apareciera al volante de un Ferrari, Cospedal respondió: «Cualquier actuación del jefe del Gobierno para crear puestos de trabajo y riqueza en Valencia sería muy bien vista para el Partido Popular».
La vicesecretaria de organización del PP, Ana Mato, manifestó que la imagen «no es una frivolidad». Incluso calificó de «magnífico» que Camps se fuera a Valencia para «atraer inversiones», en vez de quedar en Barcelona aplaudiendo a Rajoy. No hay que criticar que «un presidente de una comunidad autónoma trabaje por los ciudadanos y atraiga inversiones», añadió.
Por el contrario, la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, tachó la foto de Camps al volante de un Ferrari de «bastante inoportuna», máxime en un momento de crisis económica y en el que el presidente valenciano «tiene que responder a tantas querellas y acusaciones», porque «está en cuestión la honestidad, la honorabilidad, la gestión de los usos públicos, etcétera». La ministra socialista subrayó que los políticos tienen que ofrecer una imagen «mucho más austera, más comedida, mucho más pegada a la realidad de lo que los ciudadanos sienten y piensan» sobre ellos.
Al secretario de organización del PSC, José Zaragoza, esta aparición del presidente valenciano le pareció «hortera». El socialista catalán hizo hincapié además en que Camps se marchó de la convención del PP antes de tiempo porque quizá «adivinó» que Rajoy «no diría nada interesante» y porque «le daba la importancia que le daba a sus propuestas».
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, confesó que se lo había «pasado bomba» e instó a la ministra de Sanidad a «meterse en lo suyo» , porque es una «osadía» y una «desfachatez» calificar la imagen de Camps de «inoportuna», cuando el presidente regional estaba atendiendo «a dos personas que apuestan» por la comunidad, en alusión a Montezemolo y al presidente del Banco de Santander -patrocinador de la escudería-, Emilio Botín. Camps no ha cometido ningún «error», estaba en Cheste «defendiendo los intereses valencianos», dijo el secretario regional del PP, Antonio Clemente.
Para Margarita Sanz, de IU, la imagen es «frívola», «una burla y un insulto». Camps se encaró ayer a un joven que le llamó «ladrón» y «corrupto». «¿Por qué me dices eso? Ven y cuéntamelo», le replicó.