Puerto Victoria / Oviedo
Los 36 tripulantes, 16 de ellos españoles, del pesquero vasco «Alakrana», liberado el martes por piratas somalíes tras 47 días de secuestro, desembarcaron ayer por la mañana en buen estado de salud en las islas Seychelles, donde su patrón, Ricardo Blach, confesó que durante el cautiverio fueron maltratados por sus captores y llegaron a temer por sus vidas.
El atunero entró en Puerto Victoria escoltado por las fragatas de combate de la Armada «Méndez Núñez» y «Canarias». El buque atracó en el muelle poco después de las 07.30 (hora local, las 04.30 en España) entre sonidos de sirena de otros barcos que allí se encontraban. En tierra esperaban con impaciencia y ansiedad no disimulada una docena de familiares de los ocho tripulantes gallegos, llegados a primera hora de la mañana en un vuelo fletado por el Ministerio de Defensa, así como autoridades de Seychelles y españolas. Los familiares de los ocho pescadores vascos rechazaron el avión puesto a su disposición por el Gobierno para desplazarse al archipiélago.
Por parte española estaban el embajador en Etiopía, Antonio Sánchez Benedito; el secretario general de Política de Defensa, Luis Cuesta, y el secretario general del Mar, Juan Carlos Martín. Nada más descender del barco los marineros, se vivió el momento más intenso y emotivo al fundirse entre abrazos de júbilo y algunas lágrimas de emoción los atuneros y sus familiares.
En sus primeras declaraciones a los periodistas, el patrón del «Alakrana», que estaba acompañado por su hija Cristina, periodista en el centro de RTVE de Asturias, confesó que los piratas maltrataron a la tripulación. «Y a mí al que más», añadió, antes de revelar que llegó a temer por su vida. Blach agradeció a las autoridades españolas que les hayan «sacado del infierno».
Para el patrón el secuestro ha sido, sin duda, «la peor experiencia» de su vida. No obstante, consideró que «sigue valiendo la pena» faenar en las aguas del Índico, frente a las costas de Somalia, y confió en que a partir de ahora los atuneros vayan a pescar en la zona con más seguridad.
El patrón concretó que durante los días del cautiverio hubo un momento crítico, cuando los piratas comenzaron a ametrallar la zona de proa, al tiempo que estimó que las pérdidas por el secuestro han sido «cuantiosas».
Tras definir como un «sueño» el momento de volver a tierra sano y salvo, Blach anunció que ahora se jubilará, ya que la actual era su última campaña en el mar. En cuanto al resto de la tripulación, explicó que la mayoría no quiere volver al mar, pero matizó que si no encuentran un buen trabajo en tierra volverán al atunero.
Las declaraciones del patrón del «Alakrana», que fueron las únicas ofrecidas por la tripulación del pesquero vasco, precedieron a las del embajador español en Etiopía, quien subrayó que todos los pescadores están en «buen estado» y «animados».
Puerto Victoria / Oviedo
Alegre por haber visto el final de un largo túnel de más de 40 días, Ricardo Blach, el patrón del «Alakrana», fue el responsable de hablar a los medios de comunicación desplazados a las islas Seychelles en nombre de toda la tripulación del atunero vasco.
Blach, como se pudo ver en las imágenes transmitidas por TVE, mantuvo bien el tipo ante la prensa, pero aprovechó la ocasión para denunciar el mal trato que los piratas dispensaron a la tripulación.
El patrón del «Alakrana» explicó que su aparente fortaleza le costó un trato especialmente duro por parte de los delincuentes somalíes. «Ellos veían que era el que más entero estaba y había que tratar de hundirme. Me pegaban, me amarraron y mil cosas más», prosiguió.
«Los piratas nos han tratado mal, peor imposible», prosiguió, antes de indicar que a partir de ahora los pesqueros que naveguen en aguas peligrosas irán protegidos «en un 90 por ciento», gracias a la presencia a bordo de hasta cuatro agentes de seguridad privada dotados de armamento militar. «Habrá mucha más seguridad, no total, pero en un 90 por ciento sí van a ir, cosa que no teníamos antes», relató.
Tras su comparecencia ante los medios, Blach regresó al «Alakrana» en compañía de su hija para reunirse con el resto de la tripulación y los familiares. Éstos, para los que se había reservado un hotel en Puerto Victoria, renunciaron a esas habitaciones y prefirieron quedarse alojados en el propio atunero vasco para permanecer junto a sus seres queridos en los camarotes del buque.
Los 16 tripulantes españoles del pesquero y sus familiares llegarán hoy, sábado, a la base aérea de Torrejón (Madrid) en un avión de las Fuerza Aérea Española. El aterrizaje de la aeronave está previsto para las nueve de la mañana de hoy. Por expreso deseo de los familiares, que desean que su «privacidad» se vea respetada, la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, que ayer les felicitó por su liberación, no acudirá a recibirlos.