ALEJANDRO PONSODA
Polop de la Marina (Alicante),
Pere ROSTOLL
Alejandro Ponsoda llegó a la Alcaldía de Polop en 1995. Lo había intentado en 1991, pero se quedó a las puertas. Fue el más votado y sólo un pacto le dejó sin el bastón de mando. Cuatro años más tarde, sin embargo, y coincidiendo con el vuelco electoral del PP en toda la comunidad, logró una aplastante victoria: consiguió 8 de los 11 ediles del Ayuntamiento. Era la culminación a toda una vida dedicada al servicio público en el Consistorio polopino, en el que empezó a trabajar como funcionario en 1968, con 16 años recién cumplidos.
Cuando el PP decidió ficharle como candidato, valoró, sobre todo, el carisma que tenía en la localidad. De carácter tranquilo e, incluso, en ocasiones introvertido, Ponsoda era considerado una persona afable pero, sobre todo, un «bon xic» entre los habitantes del municipio. Padre de dos hijas -Fátima y María-, tenía profundas convicciones religiosas. Amante de la música sacra, de pequeño ejerció como monaguillo de la iglesia de Xirles -una pequeña pedanía ubicada en el término de Polop en la que vivía entonces-, con la que colaboró hasta su desaparición en octubre de 2007.
Con una mayoría aplastante, el nuevo regidor emprendió en 1995 el camino para lanzar un municipio situado en un enclave envidiable. A pocos kilómetros de Benidorm y con una excelente comunicación con la costa, Polop era un lugar ideal para acoger a familias que podían encontrar en el municipio viviendas a mejor precio que el de las localidades situadas junto al mar.
En esa dirección, el nuevo equipo de gobierno del PP, con Alejandro Ponsoda como alcalde y en el arranque del «boom» de la construcción, impulsó la elaboración de un plan general que culminó en 1999 pero que no fue ratificado, finalmente, hasta cuatro años más tarde. El documento preveía el desarrollo de millones de metros cuadrados en una docena de zonas de urbanización.
La localidad empezó a cambiar su fisonomía hasta el punto de que, durante el mandato de Ponsoda, la población creció en más de un 30 por ciento, lo que ha permitido a Polop llegar a superar los 4.000 vecinos censados.
En 2003, la dirección del PP decidió dejar a Juan Cano, posteriormente sucesor de Alejandro Ponsoda y ahora detenido por su presunta vinculación con el asesinato, en uno de los últimos puestos de la candidatura, sin opción alguna de resultar electo. Ponsoda, sin embargo, como recuerdan dirigentes populares, lo repescó como asesor. ¿Resultado? En los comicios de mayo de 2007, Juan Cano acabó retornando a la candidatura. Ponsoda no era ajeno a la batalla interna que libraban los campistas y los zaplanistas por el control del PP.
El regidor era reacio a repetir como candidato pero la dirección provincial, controlada por Joaquín Ripoll, le pidió que optara a un nuevo mandato ante la certeza de que se avecinaba una lucha feroz por el control del partido y para no dar paso a Juan Cano, del que se consideraba que podía acabar cambiando de bando, como, efectivamente, ocurrió.
Sin embargo, tras las elecciones, en las que Ponsoda renovó su mayoría absoluta, aunque de forma ajustada por la irrupción de un grupo independiente, Cano se convirtió en edil de Urbanismo.
Le quedaban poco para acceder a la Alcaldía. Apenas unos meses más tarde de aquellos comicios, en octubre de 2007, Ponsoda, que consideraba a Cano su amigo, era tiroteado a las puertas de su casa de Xirles.