Madrid / Oviedo
La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega afirmó ayer que la gestión del Gobierno en la liberación del «Alakrana» fue «impecable» y que «en todo momento» supo dónde y cómo se encontraba la tripulación. Su falta de explicaciones sobre asuntos como el pago del rescate le acarreó las críticas del conjunto de la oposición, mientras la popular Soraya Sáenz de Santamaría la acusaba de «opacidad y mentira».
De la Vega vivió una tormentosa comparecencia, lo mismo que la ministra de Defensa, Carme Chacón, en la que el Gobierno y el PP se acusaron de «chulería», «inmoralidad» y «caza de votos». La Vicepresidenta dijo que el Ejecutivo está «razonablemente satisfecho» por la gestión para liberar el atunero y anunció que activará un protocolo para la actuación en incidentes como el del «Alakrana».
La Vicepresidenta dijo que se actuó respetando la ley «de principio a fin» y reveló que «no se descartó ninguna opción, ni la de intervenir». La entrega de los piratas a la Justicia no fue «nunca una opción, sino una obligación legal», que «no retrasó, ni impidió» el resultado final, aseguró.
La oposición criticó que, alegando «motivos de seguridad», De la Vega no diera detalles sobre las gestiones del pago del rescate y remitiera el caso a la Comisión de Secretos Oficiales. La Vicepresidenta acusó al PP de una «irresponsabilidad absoluta» por sus críticas, que «no beneficiaron ni a la tripulación ni a quienes trabajaban para la liberación».
En una intervención tan brillante como implacable, la popular Soraya Sáenz de Santamaría instó al Gobierno a que asuma su responsabilidad para evitar en el futuro otro «bochorno nacional» y acusó a De la Vega de ser «capaz de invocar la mentira como razón de Estado». Además, le advirtió de que «pagar un rescate y legalidad son expresiones irreconciliables» y de que el Ejecutivo tiene «muchos prejuicios sobre lo que supone el uso legal y proporcionado de la fuerza».
«A veces hay que usar la fuerza para defender el derecho», porque «no se debe hacer ninguna concesión a los piratas», dijo Sáenz de Santamaría, quien le pidió explicaciones por el pago del rescate, que «prohíbe la ley por razones morales y porque alienta el secuestro». La portavoz popular instó a De la Vega a que asuma su responsabilidad «por vergüenza propia», porque en el caso del «Alakrana» ha habido «descoordinación, opacidad y mentira».
La ministra Carme Chacón justificó la no detención de los piratas porque no se podía «tirar a matar» ni perseguirlos en tierra y que se supo que tres pescadores habían sido llevados a tierra por la información del patrón, el CNI y otros servicios. A la pregunta del popular Fernández de Mesa por qué se escaparon los piratas, Chacón dijo. «Si me pide que empuje a los militares a cometer actos ilegales para que después tengan que responder ante los tribunales, para eso no cuente conmigo, para eso tendrá que volver a buscar entre sus escaños».
Desde Atenas, el presidente Zapatero defendió a De la Vega, negó que ésta piense dimitir y abogó por evaluar la actitud del PP, que tachó de anómala y desmesurada.