Arrecife / Oviedo
El estado de salud de la defensora de los derechos del pueblo saharaui Aminatu Haidar «empeora por minutos, por lo que se está poniendo en peligro su vida», afirmaron ayer los acompañantes de la «Gandhi saharaui», cuando se cumplía su decimotercer día de huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, tras ser expulsada del Sahara Occidental por Marruecos.
Como todos los días desde que comenzó la noche del 15 de noviembre su acto de protesta, Haidar se levantó ayer sobre las nueve. Sin embargo, «de ayer a hoy su estado de salud ha dado un bajón considerable», afirmó su entorno, por lo que fue atendida por los servicios médicos del aeródromo al sufrir una recaída.
Las fuentes indicaron que en su físico se notan bastante las consecuencias de la huelga de hambre, por lo que insistieron en que su salud «va a peor a marchas forzadas». Para trasladarse requiere una silla de ruedas, tiene dificultades para levantarse y apenas puede hablar, «sólo lo indispensable, aunque está consciente y tiene mucha fortaleza y entereza».
«No la despertamos porque está muy débil y la Plataforma pide que se utilicen los canales adecuados a través de los representantes de la misma», argumentaron las fuentes, que insistieron: «Si Haidar no está en disposición de hablar, no se la puede molestar, ya que ésta es su segunda semana en huelga de hambre y son momentos muy difíciles».
Haidar continúa acostada en su colchoneta, tapada con una manta, en la terminal 1 del aeropuerto de Guacimeta, donde reza sentada cinco veces al día, ya que «no lo puede hacer de pie». Sólo se alimenta de agua y azúcar y no toma vitaminas. No en vano, ha confesado que está dispuesta a «llegar hasta la muerte» si no logra regresar a El Aaiún.
La activista permanece arropada en las instalaciones aeroportuarias por aproximadamente medio centenar de personalidades del mundo de la cultura, representantes políticos, asociaciones de todo tipo y de toda España, y representantes de la Plataforma de Solidaridad con Haidar, miembros de la comunidad saharaui, del Frente Polisario y una enviada especial de la Fundación Robert F. Kennedy, Boitia Stevens, entre otros.
Durante la jornada de ayer se produjo gran expectación mediática en torno a la activista. Haidar, de 42 años y madre de dos hijos de 15 y 13 años, ya fue encarcelada durante cuatro años en Marruecos por sus actividades en defensa de los derechos del pueblo saharaui, período en el que protagonizó otras dos huelgas de hambre.
Su labor ha sido reconocida internacionalmente y galardonada, ente otros, con el premio de Derechos Humanos «Robert F. Kennedy» 2008 (Washington), el «Silver Rose Award» 2007 (Austria), el premio Derechos Humanos «Juan María Bandrés» (CEAR -España 2006) y el Premio al Coraje Civil 2009 de la Fundación Train (Nueva York).