Rabat / Oviedo
El ministro marroquí de Exteriores, Taib Fasi Fihri, anunció el rechazo frontal de su Gobierno a la petición española de que le devuelva a la activista saharaui Aminetu Haidar el pasaporte que le retiró hace 18 días y que le ha llevado a mantener una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, adonde fue expulsada desde El Aaiún por las autoridades alauitas.
«Haidar entregó voluntariamente su documentación. No veo por qué deberían hacerse esfuerzos para que se le devuelva», dijo Fasi Fihri, después de que su Gobierno, a instancias del rey Mohamed VI, y con el apoyo de los principales partidos, expresara su «indignación a ceder al chantaje» saharaui y su rechazo a «cualquier intervención extranjera» en este caso, incluso la de España.
El ministro de Exteriores cerraba así la puerta tímidamente abierta por el cónsul de Marruecos en Canarias, Abderrahman Leibek, quien dijo que, si Haidar «pide perdón» al rey Mohamed por «el acto de traición a su patria» cometido al negarse a reconocer la nacionalidad marroquí, se le podría expedir un nuevo pasaporte «en media hora». Una oferta que inmediatamente tachó de inaceptable Haidar, quien ya tiene problemas de salud.
La saharaui tampoco acepta las ofertas de España y reclama su retorno a El Aaiún. Ante esta situación el Gobierno hizo efectiva su petición de ayuda a la ONU. La UE ha urgido una salida y la enviada del Centro Robert F. Kennedy Marselha Gonçalves tratará en Ginebra «con un alto funcionario de los derechos humanos», la situación de la activista saharaui.