Lanzarote / Oviedo
Aminatu Haidar no quiere nada de España, salvo que convenza a Marruecos de que la deje volver a El Aaiún. La activista rechazó ayer los nuevos ofrecimientos hechos por el Ministerio de Exteriores y seguirá en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, después de que Marruecos rechazara de nuevo la petición española para que Haidar pueda aterrizar en la capital saharaui. «España es incapaz de resolver la situación que ha creado con mi persona», denunció Haidar en un comunicado leído por su abogada, Inés Miranda.
En la nota, además, denuncia en que «España ha vulnerado la legalidad internacional» y sus derechos humanos y acusa a los gobiernos de Madrid y Rabat de querer empujarla «hasta la muerte».
Mientras tanto, la Plataforma de Apoyo Aminatu Haidar recusó al equipo de Exteriores enviado a Lanzarote para solucionar el conflicto al considerarlo ineficaz e inoperante y acusarlo de engañar a la activista para devolverla el viernes a El Aaiún y luego dejarla allí a su suerte.
La refriega política también continúa. El portavoz de Inmigración del PP, Rafael Hernando, reclamó al Gobierno una «presión más seria» sobre Marruecos para acabar con la «humillación» que, a su juicio, supone para España el caso de la saharaui. A lo que la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, respondió sólo con buenas palabras. El Ejecutivo, dijo, «sigue apostando por el diálogo y la cooperación» en sus relaciones con Marruecos.
Aunque se esperaba la autorización de Rabat para que Haidar pudiera regresar a El Aaiún en un avión medicalizado, tras el intento frustrado del viernes, Exteriores confirmó que las autoridades marroquíes siguen sin dar su brazo a torcer y mantienen sus dos condiciones de siempre: que la saharaui pida perdón y que reconozca la marroquinidad del Sahara.
Exteriores lamentó «profundamente esta decisión», que juzgó «contraria al derecho internacional», y el jefe de gabinete de Miguel Ángel Moratinos, Agustín Santos, ofreció a la activista alojamiento y gestiones para que la visiten sus familiares, residentes en El Aaiún, mientras las autoridades marroquíes sigan firmes en su postura de no permitirle el regreso al Sahara Occidental.
Pero la respuesta de Haidar fue que España quiere solucionar su caso ofreciéndole «una mera vivienda». «Digo una vez más que España es cómplice de Marruecos y ambos gobiernos quieren empujarme hasta la muerte. Es responsabilidad directa de España las consecuencias de la huelga de hambre que mantengo desde hace veinte días», afirmó la saharaui. Y añadió que sus «convicciones no se venden» y que su única reivindicación es: «Regresar a mi casa con mis hijos y mi madre, en El Aaiún».
Santos informó de que Haidar tiene concedido un permiso para salir del territorio español y el compromiso del Gobierno de poner a su disposición un avión para su traslado a El Aaiún «en cuanto se produzca un cambio en la actitud de las autoridades marroquíes».
Pero, además de la activista, la Plataforma de Apoyo Aminatu Haidar arremetió contra el Gobierno al afirmar que el traslado previsto el viernes de la activista en un avión era un «plan urdido» sin el respaldo de Marruecos para dejar a Haidar en el aeropuerto de El Aaiún sin protección.
En un manifiesto leído por el actor Willy Toledo, que lleva dos semanas en el aeropuerto acompañando a Haidar, se afirma que el intento de traslado del viernes no contó en ningún momento con la autorización del Ejecutivo marroquí. Toledo denunció «el engaño y la mentira» con que actuó el jefe de gabinete de Exteriores, «que prometió a Aminatu Haidar que toda la operación tenía el consentimiento de ambos gobiernos».