Madrid / Oviedo
Cuatro guardias civiles fueron retenidos ayer a las ocho y media de la noche en Gibraltar por las autoridades británicas durante una la persecución en caliente de una lancha zódiac ocupada por narcos. Al dar caza a la lancha los agentes entraron sin darse cuenta en el puerto de la colonia, momento en el que las autoridades del Peñón dieron el alto tanto a la patrullera como a la zódiac, en la que viajaban dos personas.
Los cuatro guardias civiles, que fueron conminados a entregar sus armas, y los dos narcotraficantes fueron trasladados a dependencias de la Policía británica, donde fueron interrogados acerca del suceso.
Una llamada del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, al ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, propició la puesta en libertad de los cuatro guardias dos horas después del incidente. Rubalcaba presentó sus excusas por la «actuación incorrecta» de los agentes, a los que exculpó, informa «Efe».
El incidente se produjo después de que Peter Caruana tachara en un comunicado de «inaceptable, inapropiado en la práctica y legalmente imposible» el plan conjunto de España y el Reino Unido propuesto por la Unión Europea (UE) para las aguas que rodean el Peñón.
Las aguas próximas a Gibraltar fueron declaradas este año lugar de interés comunitario (LIC) de España, lo que supone atribuciones en su gestión, especialmente, en materia medioambiental.
La Comisión de Medio Ambiente de la UE propuso la semana pasada la gestión conjunta para España y el Reino Unido de los LIC que atendieran a los criterios de las directivas ambientales comunitarias. No obstante, Caruana insistió en que las leyes de la colonia británica «se aplican en las aguas territoriales británicas en Gibraltar», lo cual «excluye a cualquier otro Estado miembro de la Unión Europea».
El ministro principal advirtió de que algunas declaraciones «realizadas desde España podrían hacer creer a algunas personas que son libres de ignorar la autoridad de Gibraltar y la aplicación de su ley». «El incumplimiento de la ley del Peñón en aguas gibraltareñas conduciría al arresto y persecución del infractor, a la discreción de la Policía y otras autoridades», añadió.
Caruana afirmó que aunque siempre ha existido controversia con España sobre las aguas, «el entendimiento fue el statu quo hasta que el pasado junio, antes la visita de Moratinos, las autoridades españolas emprendieron acciones físicas en aguas territoriales británicas en Gibraltar», afirmó Caruana, quien subrayó que quienes «rompen un antiguo statu quo son quienes deben soportar las consecuencias de haberlo hecho».
El incidente de ayer estaba precedido por un incremento de la tensión entre la Guardia Civil y la Royal Navy. En los últimos meses patrulleras británicas han venido hostigando a barcos españoles casi a diario. El 17 de noviembre se produjo un incidente diplomático a raíz de que soldados de la Armada británica dispararan contra una boya con los colores de la bandera española.