Bruselas / Oviedo
Las autoridades marroquíes aprovecharon una reunión con la Presidencia sueca de la Unión Europea ayer en Bruselas para amenazar a España con cambiar su política de inmigración y de lucha contra la inseguridad ante las peticiones y presiones del Gobierno para que acepte volver al Sahara a Aminatu Haidar. Mientras, el Frente Polisario aseguró que si la activista muere, será el fin del alto el fuego.
El ministro marroquí de Exteriores, Taib Fassi Fihri, acusó a Aminatu Haidar de no ser una defensora de los Derechos Humanos, sino un miembro del Polisario. Además, preguntó a España con qué Marruecos quiere construir el futuro, si con el que coopera en materia de inmigración y para combatir la inseguridad o con el que «no quiere ni Magreb ni Europa».
«Hace años que se construye pacientemente esta relación en el sentido del interés recíproco y hemos hecho mucho. Es a esta España a la que me dirijo», agregó el ministro a la salida del consejo de asociación UE-Marruecos. Fassi Fihri advirtió de que su país ha hecho «mucho» por construir el futuro y que España «cuando hay inmigración es con nosotros con quien habla, no con nadie más» o «cuando hay problemas de inseguridad o perspectivas de inversión». «¿Es con ese Marruecos con el que ustedes deben construir el futuro o bien con el que no quiere Magreb y no quiere Europa?», recalcó Fassi Fihri.
Mientras la UE pidió a Rabat y Madrid que encuentren una solución para Haidar, si bien admitió que se trata de un tema «bilateral» en el que la Unión no intervendrá. Otra muestra más de la más que soledad española y la improbable intervención de la UE ha sido la presencia en la reunión del secretario de Estado francés para Asuntos Europeos, Pierre Lellouche, a pesar de que no estaba obligado a acudir porque se trataba de una sesión de trabajo de la troika. Francia hacía constar así de una forma rotunda su respaldo incondicional a Rabat.