EFE
Barcelona / Oviedo
El presidente del Barcelona, Joan Laporta, cerró anoche su campaña pidiendo el «sí» a la independencia porque «Cataluña es una nación que se está muriendo y tiene derecho a formar un Estado». La ola de consultas que mañana, domingo, se celebrarán en 167 municipios catalanes son iniciativas que «objetivamente no van a ningún sitio», se limitó a decir ayer José Luis Rodríguez Zaptero, quien no logró transmitir tranquilidad ante el creciente temor a que la pasividad del Gobierno acabe haciendo incontrolables, en un momento determinado, estos ensayos soberanistas.
Ante la falta de reacción del Estado, más de 700.000 ciudadanos -empadronados en estos municipios y mayores de 16 años- están llamados a votar mañana si están de acuerdo en que «la nación catalana se convierta en un Estado de derecho, independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea».
Arenys de Munt (Barcelona) abrió la veda de las consultas independentistas el pasado 13 de septiembre cuando un 40 por ciento acudió a votar y el «sí» se impuso por amplio margen. La escalada de este desafío ya tiene otra fecha, el 25 de abril cuando la votación se haga en Gerona. Zapatero negó que el soberanismo encuentre un caldo de cultivo en la preocupación del nacionalista que el Tribunal Constitucional recorte el Estatut. Habrá una «buena sentencia que nada tiene que ver con estas iniciativas», añadió.
La vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega se limitó a refugiarse en el formalismo legalista para afirmar que como no se ajustan a la Constitución, estas consultas no tienen validez «ni consecuencia jurídica alguna». De la Vega dijo desconocer que la Abogacía del Estado vaya a tratar de impedir que se celebren. Por lo pronto, hoy vota el pueblo más pequeño de Cataluña, San Jaume de Frontanyá.
El vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluis Carod Rovira, advirtió a Zapatero que estas votaciones «tendrán efectos morales» muy importantes para el proyecto independentista. ERC ve en ellas el termómetro para poner en marcha en 2014 su referéndum. El líder de CiU, Artur Mas, no quiere perder el paso y ayer salió a la palestra para animar a los catalanes a que vayan a votar mañana «sin ningún tipo de pesar, miedo o angustia». Para Mas, se trata de un ensayo para plantear el derecho de autodeterminación cuando haya «una posición muy mayoritaria a favor». Por ahora, CiU llama a participar sin pedir votar en uno y otro sentido.
Mientras el Gobierno mira a otro lado, el PSC y el PP acusaron ayer a los medios públicos catalanes, y especialmente a TV3, de «sobredimensionar» la información sobre las consultas por la independencia y de falta de pluralidad, ya que este aspecto no representa al conjunto de la sociedad, según su parecer. La directora de TV3, Mónica Terribas, respondió que su obligación es estar al lado de las inquietudes de la gente, entre las que la independencia es una de las principales. Según el PP estas consultas sirven al PSC para presionar al Constitucional.
Ante la pasividad del Gobierno, la coordinadora independentistas ha exigido a los alcaldes que cedan más locales públicos al conocer que el Estado no impugnará su cesión por entender que es legal. La coordinaaora responde a Zapatero que todo cambiará desde mañana