San Sebastián
El todavía obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, afirma que es «deseable una mayor participación» de las comunidades cristianas en los nombramientos de sus prelados y que él informó a las «instancias» que tenían que designar a su sucesor del «perfil» que era «conveniente» para liderar la diócesis donostiarra.
Uriarte, en una entrevista que publicó ayer el periódico «Noticias de Gipuzkoa», asegura que le preocupa «la situación reflejada» en la carta de los párrocos guipuzcoanos, en la que expresan su disconformidad con el nombramiento de José Ignacio Munilla como nuevo obispo de San Sebastián, quien tomará posesión el 9 de enero.
Ese manifiesto que ha firmado el 77 por ciento de los párrocos indica, en su opinión, que «la comunión está herida» y espera que el nuevo obispo la vaya «sanando paso a paso». A Munilla le recomienda que «tenga paciencia, trato frecuente y suavidad» y «que trate personalmente mucho con los sacerdotes, religiosos y laicos».
Confiesa que durante su ejercicio como prelado donostiarra sintió «la incomprensión, la antipatía y hasta la calumnia de bastantes políticos a través de los medios estatales y algunos locales».
«Me dolía mucho escuchar que estoy más cerca de los verdugos que de las víctimas, que mi reprobación moral a ETA era tibia y escondía cierta connivencia», destaca Uriarte, quien asegura que visitó a muchas víctimas de la banda terrorista, aunque no lo propagó por los medios de comunicación.
Para Uriarte, el sufrimiento de las familias de las víctimas «merece una condena más reiterada», pero se pregunta por qué «aludir a las familias de los presos es un insulto a las víctimas».
En otra entrevista, ésta con «El Diario Vasco», Uriarte cree que se está «más cerca que en años anteriores» de conseguir la paz por varios motivos. «Por un lado, la evolución de buena parte de la izquierda aberzale, que rechaza y detesta hoy el ejercicio de ETA. Segundo, la repulsa general de nuestra sociedad. Tercero, el cerco policial y judicial y, tal vez, el debate interno que algunos creen entrever en el seno de ETA», indica el obispo.
Por su parte, el líder del PNV, Íñigo Urkullu, no cree que los obispos vascos sean «rebeldes», sino «consecuentes con la realidad de una comunidad diferenciada».