EFE
Madrid
El secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, aseguró ayer que la Presidencia europea que le corresponde a España en este semestre marcará «el rumbo de Europa en la próxima década» por la importancia de las decisiones que se deberán tomar en áreas como la economía y la seguridad.
López Garrido aseguró que el mandato europeo otorgará a España durante este semestre una «capacidad de influencia excepcional» para aumentar su peso en el mundo.
«Va a ser una Presidencia en la que el sello de España va a estar presente y España va a marcar en su Presidencia, es su gran responsabilidad histórica, lo que será la UE en la próxima década, en las líneas de economía, empleo, derechos humanos, política exterior o protección de la mujer frente al maltrato», explicó.
A juicio del secretario de Estado, se trata de una «gran oportunidad» para España, aunque puntualizó que no será una Presidencia centrada «sólo en los intereses españoles», sino en los de los 27 países y los 500 millones de europeos.
Cree que el respaldo que han brindado al Gobierno los partidos políticos, empezando por el PP, los sindicatos, los empresarios y la sociedad civil en general hacen confiar en el buen resultado de esta etapa. «Con esos apoyos y con el acuerdo de los socios europeos, sí que va a ser una Presidencia muy importante, que marcará el rumbo de la UE para la próxima década», ha subrayado.
Por su parte, la secretaria general del Partido Popular (PP), María Dolores de Cospedal, advirtió al Gobierno de que, para el éxito de la Presidencia española, «no basta con muchas fotos y muchas sonrisas», sino que «hay que negociar mucho y a veces hay que quedar bien con unos y mal con otros».
Cospedal consideró que «dependerá de la inteligencia y habilidad del Gobierno» que esta Presidencia sea «útil y beneficiosa para los intereses de España».
Sobre los más de 300 actos programados para los seis meses de Presidencia española, la secretaria general del PP calificó de «lógica» esta cifra, pero avisó de que «no se puede caer en el error de intentar solucionar los problemas de fuera sin haber solucionado primero los de dentro».