Madrid
Los municipios vizcaínos de Elorrio, Atxondo y Abadiño podrían haber facilitado a Segi documentación sobre el trazado del tren de Alta Velocidad a su paso por estas localidades, informaron a «Europa Press» fuentes jurídicas, a tenor de la documentación incautada por la Guardia Civil a la organización juvenil abertzale en la operación desarrollada el pasado octubre en el País Vasco y Navarra.
Se trata de una documentación hallada en el registro que se practicó en la sede de la Sociedad Montoste de la localidad de Iurreta (Vizcaya), donde también se encontraron planos del proyecto a su paso por Mondragón, Etxano y Amorebieta.
Según el análisis de la información realizado por los expertos en la lucha antiterrorista, los documentos «pudieran haber sido facilitados por los ayuntamientos de las localidades vizcaínas de Elorrio y Atxondo, corporaciones gobernadas por ANV hasta su ilegalización».
La conclusión extraída por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado es que «la aparición de este tipo de documentos demuestra el interés de Segi por el TAV». «Este plano podría servir para la programación de actos violentos de "kale borroka" enmarcados en la lucha contra el trazado del TAV, dinámica prioritaria puesta en marcha por la banda terrorista ETA», zanja el documento.
El rechazo a la construcción del tren de Alta Velocidad en el País Vasco ha sido uno de los objetivos principales de ETA, cuyos contratistas han llegado a ser objetivo directo de los terroristas, como fue el caso del empresario Ignacio Uría, propietario de una de las firmas adjudicatarias de dichas obras, que fue asesinado en diciembre de 2008.
El proyecto para llevar el tren de Alta Velocidad al País Vasco, conocido como la «Y vasca», también ha sido objeto durante años de sabotajes y amenazas por parte de miembros de la «kale borroka» mediante pintadas, robos o ataques al material de obra. En varias operaciones realizadas contra ETA y su entorno, las fuerzas de seguridad encontraron documentación que les relacionaba con los ataques a la Alta Velocidad.
En agosto de 2008, ETA reivindicó en un comunicado enviado a «Gara» varias de estas acciones y amenazó directamente a las empresas adjudicatarias de las obras del TAV, a las que considera sometidas a «intereses ajenos a Euskal Herria» y acusa de «enterrar en cemento» el proyecto independentista.