EFE
Madrid
La decisión de las autoridades de Cuba de no permitir la entrada en la isla del eurodiputado socialista Luis Yáñez ha puesto en tela de juicio el plan del Gobierno de Zapatero de promover durante su mandato europeo la revisión de la política de la UE con la isla.
La expulsión tiene lugar tan sólo cuatro días después del comienzo de la presidencia española de turno, en la que uno de los objetivos iba a ser convencer a los socios europeos de superar la llamada posición común, que fija las reglas de la relación con el régimen castrista acordada en 1996. Esta postura, promovida por el ex presidente Aznar, liga el diálogo con las autoridades cubanas a avances concretos en materia de democracia y derechos humanos.
Miguel Ángel Moratinos es el principal defensor de abrir una nueva etapa, al considerar que la actual coyuntura es propicia para sentar las bases de una relación bilateral. El ministro de Exteriores entiende que la UE no se puede quedar atrás si EE UU y buena parte de los países de América Latina han mostrado su disposición al diálogo con La Habana después de que Raúl Castro anunciara su intención de emprender reformas una vez que tomó el poder de manos de su hermano, Fidel, informa «Efe».
El PP se opone firmemente al plan del gobierno, ya que considera que no ha habido ningún signo de apertura.Varios países europeos, como Alemania, República Checa y Suecia, también tienen serias reticencias a modificar la posición común. Aunque Zapatero se ha encargado de frenar los ímpetus de Moratinos, el Gobierno mantiene su plan, siempre que cuente con el consenso de los Veintisiete.
Una de las razones que le empujaron a dar este paso fue el que la UE levantara en junio de 2008 las sanciones diplomáticas que pesaban sobre Cuba, impuestas por la detención de 75 disidentes cinco años antes. Moratinos ya anunció entonces el deseo de promover un diálogo que no estuviera «condicionado, ni limitado».
Después del distanciamiento que hubo con Aznar, la llegada al poder de Zapatero logró normalizar la relación, a pesar de algunas expulsiones de parlamentarios del PP, y darle un impulso en 2007 con el viaje que Moratinos hizo a La Habana.