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La presentación del programa semestral español no se limitó a los aspectos económicos, en los que Zapatero, pese a las críticas de eurodiputados populares, fue apoyado por los miembros del PP presentes en la Cámara, en cumplimiento del pacto suscrito al respecto entre Gobierno y oposición.
Zapatero trasladó a los parlamentarios su intención de poner en marcha una orden europea de protección que garantice el cumplimiento de las órdenes de alejamiento en todo el territorio comunitario, una de las principales iniciativas contenidas en el programa español en el área de Justicia.
El presidente del Gobierno reafirmó su intención de avanzar en la lucha contra la violencia de género y consideró que el maltrato a las mujeres es «impropio e inasumible» en una sociedad como la europea. El líder socialista subrayó que las sociedades «más avanzadas» son las que logran la igualdad entre hombres y mujeres y las que «son activas y militantes en contra de lo que representa la violencia de género».
La inmigración estuvo presente entre los reproches que, a lo largo de una sesión de tres horas, le lanzaron varios eurodiputados a Zapatero. El Presidente aseguró que es «rotundamente falso» que sea partidario de la inmigración masiva, pero se declaró «partidario de respetar masivamente los Derechos Humanos de todas las personas, vengan de donde vengan». Poco después, en rueda de prensa, añadió que este principio «no debería llamar la atención en Europa» y que si lo hace es algo «preocupante».
En el plano de la política mediterránea, defendido la celebración de la primera cumbre entre la UE y Marruecos este semestre porque «dar la mano es mejor que cerrar la puerta». Tras considerar que Marruecos tiene un «interés estratégico para la UE», Zapatero defendió ayudar al país a avanzar en su proceso de modernización a través del diálogo y la cooperación.
El presidente semestral del Consejo de la UE no quiso entrar en el conflicto del Sahara Occidental: «Dejemos a quien corresponde, a Naciones Unidas, arbitrar el conflicto del Sahara, que dé los pasos que España apoya y respeta», se limitó a señalar. Por otra parte, fijó como condición «fundamental» para el relanzamiento del diálogo en Oriente Medio el reconocimiento de un Estado palestino.