Madrid / Oviedo
La candidatura de la localidad de Yebra (Guadalajara) a albergar el «cementerio nuclear» español, aprobada el jueves en un Pleno municipal, ha abierto una guerra interna en el PP. El vicesecretario de política local y regional, Javier Arenas, desautorizó ayer a la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, al afirmar que el PP respeta la decisión adoptada por los concejales de Yebra, por lo que no habrá ninguna sanción contra ellos.
De Cospedal amenazó el jueves, en su calidad de secretaria general del PP en Castilla-La Mancha, con tomar medidas contra el alcalde de Yebra, el popular Pedro Sánchez. De Cospedal insistió en que la región ya ha sido «muy solidaria en materia nuclear», en referencia a las centrales de Zorita y Trillo, por lo que no debe instalarse en ella el almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares, nombre técnico que recibe el «cementerio atómico».
Arenas reconoció ayer que el asunto es «controvertido», pero se mostró convencido de que el alcalde de Yebra habrá meditado la decisión y la habrá tomado «en función de los intereses de sus vecinos». Por ello anunció que «la posición del partido es respetar la decisión, aunque no haya coincidido con el planteamiento general del PP en Castilla-La Mancha». El PP de Guadalajara había pedido la apertura de un expediente al Alcalde por ir en contra de la posición de María Dolores de Cospedal.
Entre tanto, el presidente popular, Mariano Rajoy, ha optado por quedarse fuera de la querella al afirmar que no tiene «una opinión fundada» sobre si Yebra es el emplazamiento adecuado. Echando balones fuera, Rajoy afirmó que lo primero es que el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista José María Barreda, se ponga de acuerdo con el ministro de Industria, Miguel Sebastián sobre si la región debe acoger un «cementerio nuclear». No obstante, Rajoy admitió que «a algún sitio tiene que ir» el ATC.
Por su parte, el alcalde de Yebra admitió ser consciente de haber desobedecido a De Cospedal, pero matizó que no sabe si esa desobediencia «es motivo de sanción».
En cualquier caso, Yebra no estará sola en la candidatura a «cementerio nuclear», ya que el Ayuntamiento de Ascó (Tarragona) también ha decidido presentarse. Ascó está gobernado por CiU, en cuyo interior la decisión también ha suscitado controversia. Así, mientras la dirección territorial de las Tierras del Ebro pidió al alcalde, Rafael Vidal, que no presente la candidatura, el presidente de la formación, Artur Mas, anunció que Ascó «tiene vía libre para tomar las decisiones que crea oportunas».