Madrid / Oviedo
«Zapatero dijo en la oposición que estaría ocho años; vamos a ver si lo cumple o no», declaró ayer el ex presidente José María Aznar, quien, tras poner de relieve que él sí se retiró como había prometido, descartó regresar a la política. «No tengo ni el más mínimo interés, ni el deseo ni la ambición en volver a la actividad pública». Aunque «hay mucha gente», dentro y fuera del PP, «que me pide que vuelva al Gobierno de España, mi tiempo se acabó».
El ex presidente subrayó que «el mejor» candidato es Rajoy, porque «lo está haciendo bien» y tiene «condiciones» para ser «infinitamente mejor» que Zapatero. Dejó claro que no se arrepiente de haberle propuesto como sucesor. Explicó que había hablado con el líder popular 24 horas antes y que han quedado. Afirmó que no le preocupa el «caso Gürtel».
Aznar advirtió de que uno de los problemas de España es que el Estado «se está deshilachando» porque «hemos cruzado una línea muy peligrosa». Añadió que la nueva generación de estatutos «no ha sido una buena idea» y criticó que no haya una sentencia del Tribunal Constitucional sobre el catalán.
Tras admitir que autorizó contactos con ETA, Aznar remachó que lo que no hizo fue «autorizar una negociación política». «No dimos chivatazos a ETA, ni organizamos ninguna guerra sucia. Nunca organicé "gales", ni "faisanes"», sentenció.
El ex presidente confirmó que se enteró de que ETA quiso atentar contra él en 2001 lanzando un misil contra su avión porque le llamó el ministro Rubalcaba, y explicó que se lo tomó «con tranquilidad razonable» y «la alegría íntima de que la cosa no funcionase». «Lo importante es poder contarlo, para mí y para mi familia; tengo la suerte de ser un sobreviviente a misiles fallados y coches bomba. Otros no la tuvieron», confesó.
Respecto a la crisis económica, criticó que no se haya hecho la reforma laboral cuando a España «le quedan años muy difíciles y muy largos», y «desgraciadamente» se alcanzarán los 5 millones de parados en 2010. Aznar fue muy crítico con el presidente de EE UU, Barack Obama, del que llegó a decir que es «parte del problema y no de la solución».