-Asumió la Secretaría de Organización, que suele conllevar el papel de azote de la oposición. ¿Quizá por ser mujer y joven ha sido un blanco fácil para determinadas ópticas más machistas o más conservadoras?
-No tengo ninguna duda. Y es bueno que lo digamos para denunciar una situación que sigue existiendo en nuestro país y que tenemos que modificar. Este país ha cambiado tremendamente en los últimos treinta años. Ahora bien, es más que evidente que se sigue juzgando doblemente a una mujer que a un hombre, que siempre hay una especie de estereotipo de tener que demostrar doblemente lo que una vale y, sobre todo, se nos sigue juzgando por cosas ajenas a nuestro trabajo, a lo que decimos o proponemos: por nuestra vestimenta o por nuestra forma de actuar.
-¿Qué siente al ser la representante política española a la que más veces se le pregunta por su madre (concejala tránsfuga de Benidorm)?
-Lo llevo con normalidad, aunque no me guste que se utilice la imagen de mi madre. Mi vida personal es mi vida personal y familiar, y mi vida política es mi vida política.
-Si hubiera sido hombre, ¿piensa que se hubiera utilizado tanto la figura de su madre?
Estoy convencida de que cuando se es mujer, siempre, todo se utiliza de otra manera, todo se magnifica y, además, se buscan calificativos y estereotipos que no se les aplican a los hombres.
«Quedan dos años hasta las elecciones y es demasiado tiempo para analizar la intención de voto»
«Hemos vivido un año y medio de casos de corrupción absoluta y ha habido quien ha intentado poner el ventilador»
«El PP está a favor de las nucleares, pero amenaza con sanciones por el almacén de residuos»
«Espero que las palabras de Munilla sobre Haití no hayan llegado a los religiosos que trabajan allí»