Madrid / Oviedo
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero rechazó de plano introducir la cadena perpetua por considerar que la ley española ya tiene una «respuesta penal adecuada para los delitos más graves». Zapatero acusó al líder del PP, Mariano Rajoy, de «oportunismo» por impulsar un debate «al año de la desaparición trágica» de Marta del Castillo, pero que no tiene «la fuerza necesaria» para plasmarse en una «iniciativa de reforma».
«La realidad de penas y de condenas» en España «es suficiente» y adecuada si se compara «en términos prácticos» con cualquier otro Estado europeo, añadió el jefe del Gobierno. Mariano Rajoy afirmó, en cambio, que «no hay por qué tener miedo a un debate sobre la cadena perpetua revisable para determinados delitos», cuando esta pena ya existe en «muchos países de nuestro entorno», de igual forma que en España se aplica con normalidad el cumplimiento íntegro de las penas» .
«Debatir no es malo. Es bueno que se abra un debate sobre la cadena perpetua porque lo pide la calle», añadió Rajoy. El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, acusó al PP de populismo y Manuel Chaves, de demagógico. Desde el PSOE, Elena Valenciano calificó de «carroñera» la actitud de los populares, a los que acusó de «remover los peores instintos».