Bruselas / Oviedo
La Comisión Europea afirmó ayer que la decisión de Barack Obama de no asistir a la cumbre UE-EE UU que estaba prevista para mayo en Madrid es asunto de la Presidencia española y anunció que trabajará con las autoridades norteamericanas para buscar otra fecha para el encuentro.
«Es asunto de la Presidencia española», dijo un portavoz del Ejecutivo comunitario, Michael Mann, al ser preguntado por la anulación de la cumbre. «Ha ocurrido antes y volverá a ocurrir que el momento exacto de una cumbre deba adaptarse a las agendas políticas de una parte o de la otra. Trabajaremos con EE UU para encontrar una fecha pactada para la cumbre», prosiguió el portavoz.
«La gente tiene agendas muy ocupadas. Obama ha estado mucho en Europa y continuaremos trabajando estrechamente con los americanos para encontrar soluciones», insistió Mann, después de que el presidente de EE UU decidiera no acudir a la cumbre de Madrid y mantener los viajes a Indonesia y China.
El presidente de la comisión, José Manuel Durão Barroso, intentó restar importancia a la anulación del viaje de Obama y confirmó que se buscará otra fecha para celebrar una cumbre que la Presidencia española ya ha descartado que vaya a tener lugar durante su semestre. El PP europeo se apresuró a indicar que el no de la Casa Blanca demuestra «una vez más» el escaso peso internacional de Zapatero.
El portavoz del Departamento, Philip J. Crowley, explicó que Obama «ha hecho varios viajes por Europa a lo largo del año anterior (el primero de su mandato), pero entiendo que no había planes específicos para que el presidente viajase a España», indicó.
Crowley se refirió a los «cambios estructurales fundamentales» vividos en el seno de la UE y reiteró que Estados Unidos seguirá trabajando para que se celebren «encuentros al máximo nivel», en aras de un «diálogo fluido». «Pero debido a los cambios que implican la instauración de un presidente del Consejo Europeo y de un presidente de la Comisión Europea, además de la Presidencia rotatoria de la UE, creo que llevará algo de tiempo determinar cómo ocurrirán esos encuentros», agregó.
La prensa europea interpretó la cancelación de Obama como una ofensa y un golpe al prestigio de la UE. «La Unión sufre un golpe diplomático con la decisión de Obama de rehuir la cumbre en España», titula «Financial Times». Para este periódico, no es un «desaire» a la Presidencia española sino una «señal» al conjunto de la UE de que Obama no quiere cruzar el Atlántico para participar en encuentros «carentes de sustancia». No obstante, recuerda que el presidente Zapatero, había dado «mucho valor» a esta cumbre en un momento en que España «está sufriendo una profunda recesión más prolongada que la de sus vecinos».
El estadounidense «Wall Street Journal», el primero en desvelar la noticia, subraya que el plantón Obama ha provocado «confusión» y «sorpresa» entre los dirigentes europeos y destaca que «las cosas no han ido bien recientemente para la posición de Europa en la escena mundial», poniendo como ejemplo su marginación en las negociaciones de Copenhague sobre cambio climático.
Para el francés «Le Figaro», la Casa Blanca «humilla a Zapatero y devuelve a Europa a sus inquietudes existenciales». El «Irish Times» cree que la ausencia de Obama constituye un «golpe al prestigio europeo». El italiano «Corriere della Sera» habla de la «decepción» de Bruselas y recoge las dos hipótesis: la decisión de Obama de centrarse en la política nacional o la confusión sobre los interlocutores por la UE tras el Tratado de Lisboa.