Oviedo / Madrid
La decisión de Barack Obama de no participar en la cumbre Unión Europea-Estados Unidos, anunciada por el Gobierno español para los días 24 y 25 de mayo en Madrid, ha dejado a José Luis Rodríguez Zapatero sin su cita estrella de la Presidencia semestral europea. Para el PP, ésta es la prueba de que EE UU no ve a España como «un país de primera».
El jefe del Gobierno se verá privado de la foto más esperada cuando el país sufre la peor crisis económica de la democracia. Washington informó el lunes a Madrid del cambio de planes de Obama, después de que la noticia filtrada a «The Wall Street Journal» sorprendiera al Gobierno español y a la Comisión Europea. Poco después, el Departamento de Estado avisó al ministerio de Miguel Ángel Moratinos antes de la comunicación oficial.
En los contactos con las autoridades españolas, el equipo de Obama aseguró que éste tenía la intención de informar personalmente a Zapatero del recorte de su agenda internacional mañana en el «Desayuno nacional de oración», al que ha sido invitado el presidente español.
El Departamento de Estado afirmó que la asistencia de Obama a la cumbre nunca estuvo en su agenda. aunque los americanos se habían comprometido el pasado otoño. Zapatero viaja ahora a Washington con la contrariedad de ver a Europa fuera de la agenda americana en pleno semestre español.
El PP arremetió ayer contra el Gobierno. Gustavo de Arístegui cree que la negativa de Obama a estar en Madrid obedece a que ahora «no considera a España un país de primera» y que explica la prisa de Zapatero por acudir al «Desayuno de la oración» en busca de la foto alternativa, sabedor de que el presidente de EE UU no acudiría a la cumbre.
Mariano Rajoy calificó de «relevante» la decisión de Obama. El líder popular y Soraya Sáenz de Santamaría instaron a Zapatero a que intente arreglarlo en Washington y pida a Obama que venga a Madrid.
El Gobierno quitó importancia a que Obama no venga a España y aseguró que esta decisión no afectará a la buena relación bilateral.
El embajador estadounidense, Alan Solomont, justificó la ausencia en la «intensa agenda doméstica» que Obama. «La decisión de la Casa Blanca ha sido muy difícil y nada tiene que ver con la relación con España», añadió.
Desde el Gobierno, Teresa Fernández de la Vega dijo que el Ejecutivo no está «especialmente preocupado». José Blanco añadió que nadie puede dudar de la buena relación de Zapatero y Obama. Leire Pajín destacó la «unidad de visión» de ambos.